Quieren ser como López

Los que aprueban una opinión, la llaman opinión; 

pero los que la desaprueban la llaman herejía. 

Thomas Hobbes 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, gracias. Los tiempos de la pandemia van, se ha normalizado la muerte y el gobierno de López Obrador se dedica a contar muertos, a decir que todo va bien, cuando la realidad nos golpea la cara furiosamente, se va a disminuir el número de vacunas lo que retrasará el plan de vacunación y lo que más le importa al presidente es hacer campaña política, pelearse con el INE y la supuesta censura, no escucha las críticas y hasta los que eran incondicionales comienzan a tomar distancia. 

Es natural que los primeros dos años de gobierno de cualquier presidente mexicano se le dé el beneficio de la duda y luego en el proceso de las intermedias sea una aduana, un corte de caja para medir los resultados, pocos obtienen buenos dividendos, pero esta será una elección atípica, por la pandemia, por las decisiones de la 4T, pero al mismo tiempo con un alto grado de popularidad de López y una oposición que no da muestras de recuperarse, por el contrario muchos van a hacer el ridículo y eso terminará por justificar al tabasqueño en un se los dije. 

Luego, el siguiente año vendrá la revocación del mandato y si no ganan, si no se constituyen en una opción para la ciudadanía, no le van a hacer ni cosquillas al inquilino del Palacio Nacional y a su primer círculo, al viejo estilo del PRI, López decide quienes son y serán sus candidatos y eso de que se va a jubilar es poco creíble, le gusta el poder, está embelesado. 

En ese raro contexto se destapó Ricardo Anaya para la Presidencia de la República, sale de entre las sombras para seguir los pasos de AMLO, quiere hacer una calca de su campaña que lo instaló en el poder, pero para decirlo pronto, Anaya no tiene el carisma, ni el liderazgo con los pobres, no conecta con los más necesitados a quienes los tienen tomados las huestes morenistas, los líderes y los programas sociales. 

Varios panistas no ven con buenos ojos a Ricardo Anaya, sigue siendo factor de división, fue el que sacó de la jugada a los Calderón y facilitó el camino para los morenos. Se reunió con Peña Nieto y luego fue a pedir ayuda a Carlos Salinas de Gortari, en Los Pinos lo leyeron como una actitud de traición. Durante la elección del 2018 no pasó 25% en la intención del voto, y en los números finales López los atropelló, los ridiculizó con el 53.19%, equivalente a 30 millones 113 mil 483 sufragios; Anaya Cortés logró 12 millones 610 mil 120 votos, el 22.27% del total. 

A López Obrador le tomó tres campañas llegar a la presidencia, la construyó desde que fue jefe de Gobierno del Distrito Federal, luego en 2006 se dijo víctima de un fraude, en el 2012 repitió la dosis y en el 2018, gracias a los malos gobiernos, corrupción, violencia y pobreza, no había manera de frenarlo. Aunque los problemas del país se han agudizado, Ricardo Anaya no tiene la fuerza, aunque tenga el poder económico de varios empresarios que le van a inyectar capital, aportaciones diría Pío López Obrador. 

Con el destape de Ricardo Anaya pretenden adelantar los tiempos de la sucesión, pero López tiene un colmillo largo y retorcido. Anaya va a arriesgar su capital político muy temprano y sus contrincantes no solo son los de la 4T, dejó muchas heridas abiertas en el PAN y con los Calderón, veremos si no se le cansa el caballo. 

Entre Palabras 

¿En el caso de la reducción de vacunas quién miente? ¿La farmacéutica o la 4T? ¿De verdad ya no somos pobres? Cínicos. 

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_. 

Hasta la próxima. 


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NUESTRO AGRADECIMIENTO.


 
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