Echevarría, verdugo de la universidad pública y represor hasta de sus aliados

Por José Luis González López

Las universidades, han luchado en todo el mundo desde el siglo XII por liberarse del tutelaje de reyes y contra la intromisión de caciques y la iglesia; la autonomía que es su derecho a determinar el contenido y forma de sus programas, MUCHAS VECES SE CONQUISTA CON SANGRE. Su odio a la Universidad pública, los delata porque quedan expresados en sus ataques mejor que en ninguna otra parte, sus pretensiones elitistas y discriminatorias; la derecha fascista le teme tanto a la cultura del pueblo, que la desprecia por el temor a las ideas.

El cacique Echevarría, mantiene de manera sostenida una embestida feroz a través de los años contra nuestra Alma Mater; Echevarría es el exponente de esa ideología privatizante que busca convertir la educación en una cima alcanzable solo para una reducidísima minoría: sus cúpulas empresariales y sectores más conservadores. Ha creado cuantas veces ha podido, un clima adverso a la educación popular atacando a la Universidad Autónoma de Nayarit: es cómplice de un grave quebranto patrimonial y participó en aventuras represivas contra su comunidad, que CULMINARON con en los terribles crímenes del pasado en la UAN.

LAS TRUCULENCIAS DE ECHEVARRÍA CONTRA LA UAN

En el año de 1975, el 13 de Noviembre para ser exactos, en el informe de un documento de la Dirección Federal de Seguridad, se puede leer, que se realizó: “un encuentro entre el entonces Secretario General de la Universidad Rubén Hernández de la Torre y los miembros del Patronato que controla el impuesto del 10% que cobra el gobierno del Estado para la máxima casa de estudios de Nayarit, el cual está formado por ANTONIO ECHEVARRIA DOMINGUEZ, de la Cámara de la Industria y la Transformación; un representante de la Cámara de Comercio; prof. ENRIQUE JIMENEZ MENDOZA del Gobierno del Estado y representantes de la Cámara de bienes e inmuebles de Nayarit, así como de la Unión Regional Ganadera.

“HERNADEZ DE LA TORRE explicó la crisis económica por la que atraviesa la Universidad debido a la falta de subsidios, motivo por el cual se pedía al Patronato ENTREGARA dinero para pagar algunas nóminas de maestros”.

ANTONIO ECHEVARRIA aparece incrustado en el Patronato del impuesto del 10% y respalda la postura siguiente: “que no desconocían esa situación, pero que, en el concepto de la opinión pública, en la universidad hay manejos turbios de los dineros que ingresan a la misma, que el patronato estaba en la mejor disposición de colaborar con el impuesto que se cobra del 10% aunque no es obligatorio, puesto que en el convenio existente entre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el gobierno de la entidad, no se admiten impuestos especiales.

“El Patronato puso como condición para entregar ese dinero a la universidad, primeramente, que se realice una auditoría a fin de conocer en que se gasta el mismo y el resultado sea dado a conocer a la opinión pública…

“Finalmente se dijo que sí dicha auditoría resultaba veraz, el Patronato entregará el dinero para que la universidad pueda solventar los gastos que tiene y salga de sus compromisos, pero mientras tanto, no se entregará un solo centavo.”

Así con contundencia, se expresaba el celoso guardián del Patronato del 10%, ante él, en 1975 parecía palidecer la transparencia misma; sin embargo, tal impostura no corresponde a la del Echevarría ex-Tesorero de la UAN, que hemos rescatado documentalmente del Archivo General de la Nación.

Solo dos años antes, en 1973 estudiantes de la facultad de Economía denunciaban: “la malversación de fondos que hizo el anterior Rector, JOAQUIN CÁNOVAS POUCHADES, por lo que debe hacerse una auditoría, ya que éste utilizó el dinero para su campaña política en donde conjuntamente con actividades sociales y deportivas se ha gastado más de $1, 000,000.00;” y ¡OOH! Sorpresa, viene a resultar que el terrible inquisidor del Patronato de aquel año de 1975, es nada menos que el tesorero de Cánovas; el evasor de las cuentas jamás rendidas durante el saqueo a la universidad en la famosa “Danza de los Millones”.

También el documento da cuenta de la intentona fallida del ex-funcionario de la Universidad, (el tesorero Echevarría pretendía convertirse en Rector) que viene a aparecer colado en una de las ternas que se presentarían al gobernador a propuesta del Consejo General Universitario para que de ella nombrara al nuevo Rector. AFORTUNADAMENTE FUE DERROTADO.

En 1977, se le impone con violencia a la Universidad una junta de gobierno (los golpistas estaban instigados por el gobierno del coronel Rogelio Flores Curiel). Durante un mitin celebrado el 13 de Mayo para defender al legítimo Rector Rubén Hernández de la Torre (único electo por el voto universal de la comunidad universitaria en toda su historia), se criticó a la Junta provisional de Gobierno que pretendían imponer, habiendo señalado a uno de sus integrantes: el ex-rector y militar Dr. Joaquín Cánovas Pouchades como responsable del fraude por 12, millones que nunca comprobaron él y su tesorero Antonio Echevarría.

Y en un informe DFS correspondiente al día 15 de Abril de 1978, se contiene la denuncia que estudiantes hicieron ante el Presidente de la República, Lic. José López Portillo en el aeropuerto de la Ciudad de Tepic, en el lugar donde se llevó a cabo la Evaluación de la Alianza para la Producción presidida por el primer magistrado de la Nación; es una denuncia por LA CORRUPCIÓN Y VIOLENCIA imperante en la Universidad y se responsabiliza al Director de finanzas del Estado, ANTONIO ECHEVARRÍA DOMINGUEZ que manipula al grupo denominado “Unidad Liberal Benito Juárez” al que se le atribuye el asesinato del estudiante ENRIQUE SANCHEZ RAMIREZ.

En esta breve reseña, hemos rescatado las siguientes imágenes: la primera muestra del ECHEVARRIA tesorero de la UAN y su gran pasión por desviar recursos, que después resultaría… pero patológica; la segunda, la del ECHEVARRIA encajado en el patronato que administra el 10%, asfixiando económicamente a la Universidad; y la tercera, la del flamante Tesorero del Gobierno del Estado financiando la acometida criminal de porros y cuerpos paramilitares que terminarían por derramar la sangre universitaria. Siempre tratando con dureza a nuestra máxima casa de estudios, apostando a su fracaso.

Después en 1999, conocimos al gobernador déspota y represor, doblegando a los universitarios con el mismo chantaje: el presupuesto; mientras los diputados de la corrupta camarilla naranjista sacaban raja política, negociaban puestos y aviadurías en la Universidad a cambio de la aprobación de recursos y, después resultó que hasta candidaturas vendieron…

Sobre los desvíos de fondos universitarios hacia la campaña política del exRector Cánovas (utilizaron la universidad como trampolín para hacerse de una Diputación Federal), comprobaríamos la misma conducta muchos años después, cuando el cinicazo ECHEVARRÍA siendo gobernador, reconoce que durante 12 años desde la tesorería del Estado había desviado recursos a las campañas de su partido: “era de los impuestos que deberían ser destinados para obras; los usaba porque era tesorero” (La Jornada 24/5/2004). Estaban en su auge, el gusto por los escándalos y la degradación político- moral de Echevarría.

Hernández Ibarría, como diputado fue un simple instrumento del despotismo echevarrista, también exigió desde la tribuna del Congreso del Estado “que no se asignaran más recursos a la universidad nayarita sin antes someterla a una auditoria”. Nada de novedoso tenía el ataque del Talibán, el favorito del gobierno más corrupto y represor de los últimos tiempos (con un Juicio Político pendiente y Cuentas Públicas, todavía pendientes por aprobar).

Nuestra universidad necesita recuperar su memoria y su democracia para defender su autonomía, exigir justicia para sus universitarios asesinados y poner el fin a los saqueos interminables al llevar ante la justicia a todos los responsables.


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