Para bien o para mal, he ahí las redes sociales

Por Sergio Mejía Cano

Evidentemente que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se vio molesto por el dictamen de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), a cargo del señor David Colmenares, sobre todo por la mención de los gastos excesivos por la cancelación del aeropuerto que se pretendía construir en el Lago de Texcoco, y que quedó cancelado por la actual administración de AMLO.

Tan así se debió haber molestado, que en su conferencia matutina del pasado viernes 26 del mes que acaba de concluir ayer, mostró ante los asistentes a la también conocida como “la mañanera”, un video con un breve resumen de periodistas, comentaristas de radio y televisión, así como de algunos medios impresos, sobre el excedente que había costado dicha cancelación del aeropuerto, catalogándolo en dos veces más de lo que había considerado AMLO y su equipo, algo así como un 232 por ciento más; siendo, de acuerdo al mismo AMLO, de que no era así, sino que estaba posiblemente malintencionada esa información tal vez con el propósito de manchar a su gobierno, aduciendo de nuevo su frase cotidiana de que “lo que no mancha, tizna”.

Y en esto último podría tener razón el presidente AMLO, porque muchas de las veces da resultado la frase que se le atribuye al inglés Francis Bacon, de “difama, difama, que algo quedará”, aunque en otras versiones, en vez de difama, se escribe “calumnia”, pero en sí vendría a ser lo mismo y algo parecido a lo dicho por AMLO, pues si bien aclaró el error de la ASF, aun así por lo menos ha quedado la mancha entre varios ciudadanos que no les dio ir más allá investigando si era verídico y contumaz el dictamen de la ASF.

Y a propósito de “investigar”, el mismo AMLO llamó la atención al decir que los medios que se le fueron con todo, dieron de inmediato como cierta la información de la ASF, sin investigar. Y precisamente, con el hecho de que los medios que dieron por hecho lo informado en el dictamen, lo hubiesen investigado más a fondo e informado de acuerdo al resultado de la investigación que probablemente hubiera sacado a flote la realidad del caso, tal y como se ha estado aclarando con el paso de los días, así no se hubieran expuesto esos medios informativos a perder más credibilidad aún; más del descrédito con el que ya cuentan.

Ahora, con esta aclaración de que había jiribilla en el informe de la ASF, han quedado en entredicho los medios que de inmediato se lanzaron con todo tal vez creyendo que ya era contundente la información y que tenían a AMLO contra la pared y ni para dónde se hiciera; pero ha quedado claro que no ha sido así, sino todo lo contrario, porque al menos para gran parte de la opinión pública ya se quemaron de más esos comunicadores que por una u otra razón, monitorean a AMLO para en cuanto cometa algún desliz, de inmediato hacerlo público.

De acuerdo a lo comentado por algunos periodistas locales, últimamente se ha hecho una práctica común, que algunos reporteros se basen en los boletines emanados por el Ejecutivo Estatal o por la Fiscalía de Nayarit, sobre todo en la nota roja en que para no molestarse en investigar, toman dichos boletines y los transcriben con el único fin de cubrir el expediente, de ahí que muchas de las informaciones hoy en día sean muy escuetas y que en sí no informen más allá de datos preliminares, y hasta ahí. Pero esto podría ser tema para otra historia. Aunque con esto que sucedió con el dictamen de la ASF, pudo haber pasado algo parecido a cuando algunos periodistas se basan en los boletines que llegan a sus redacciones, y precisamente sin investigar más allá.

Y sorprende en realidad, que periodistas y comunicadores a nivel nacional que todavía hasta hace poco tiempo se tenían como un poco más veraces en sus informaciones, hayan quedado ahora en el más vil de los ridículos; todo por la facilidad de dejarse llevar de la mano y sin investigar.

Hay quienes crecieron dentro de una educación en donde se les recomendaba cuestionar la mayoría, si no es que todo lo que llegaran a leer, saber o lo que se les dijera, muchos de los que tal vez se les quedó la costumbre de no decir ni escribir nada a priori hasta estar completamente seguros de lo que iban a decir o escribir respecto a algo de lo que podrían tener alguna duda.

Lo que sí es un hecho contundente, es que de no ser ahora por la facilidad de las comunicaciones a través de las redes sociales, lo informado por la ASF, así hubiese quedado para la opinión pública, y sin tener más información, la hubiera dado por cierta.

Sea pues. Vale.

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