¿Émulo de Poncio Pilatos gobierna Jalisco?

Por Sergio Mejía Cano

El pasado 27 de febrero último, se suscitó una matanza en la colonia Jauja, del municipio de Tonalá, que pertenece a la zona conurbada de Guadalajara, Jalisco, en donde se informa que hombres armados abrieron fuego en contra de unos trabajadores de la construcción que esperaban su pago semanal, afuera de un domicilio.

Por lo que parece, este múltiple homicidio de por lo menos 11 personas, tal vez quede impune como tantos otros que han sucedido no nada más en el estado de Jalisco, sino prácticamente en todo el país. Impune, porque hasta ahora la Fiscalía de dicha entidad no ha aclarado del todo qué fue lo que pasó, aparte de que fueron balaceadas estas personas, aduciendo que fue un hecho ejecutado por un grupo perteneciente al crimen organizado; por lo que por esto, se le está cargando la responsabilidad de la investigación al Gobierno Federal, porque lo que hagan los grupos de la delincuencia organizada, debe de atenderlo el Gobierno Federal porque todo indica que no es un delito del orden común, sino federal, precisamente, porque de acuerdo a los casquillos encontrados en la escena del crimen, pertenecen a armas de alto calibre, que son las que suelen utilizar dichos grupos criminales.

Desde luego que esto podría definirse como un lavado de manos, por lo que entre las críticas al gobernador jalisciense, Enrique Alfaro, ya se le comenzó a nombrar como “Poncio Pilatos”, por querer cargarle el bulto a Gobierno Federal y así desligarse de lo acontecido.

Sin embargo, queda claro que las autoridades jaliscienses han estado dando bandazos erráticos en cuento a las investigaciones de los últimos crímenes de más resonancia, como el secuestro en Puerto Vallarta, Jalisco, de un empresario inmobiliario, de origen guanajuatense, de nombre Felipe Tomé, y que se informó posteriormente que había aparecido su cuerpo en el estado de Nayarit. Y desde luego, el asesinato del exgobernador de Jalisco, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, de lo que hasta el día de hoy, aún no hay nada claro al respecto; así que ahora con esta última matazón en Tonalá, Jalisco, Enrique Alfaro prefiere lavarse las manos aventándole el bulto al Gobierno Federal, con el pretexto de que fue un grupo del crimen organizado el que masacró a los albañiles en cuestión.

Esta actitud del gobierno jalisciense, pareciera ser similar a la tónica que se implantó cuando comenzaron los asesinatos cotidianos en la mayor parte del país, en que muchas de las veces, las autoridades, tal vez para no investigar más allá, preferían decir ante la opinión  pública que había sido un enfrentamiento entre grupos antagonistas del crimen organizado o cuando aparecían cuerpos en diversos puntos de las zonas urbanas o rurales, con decir que habían sido ejecuciones de dicho grupo, y tan, tan, ya no se investigaba o se investiga, ya que en muchos de estos casos, se sigue achacando la culpa a que fue el crimen organizado y ya, fin del asunto.

Ahora bien: ¿cómo suelta así como así la fiscalía jalisciense que fue un grupo del crimen organizado quien asesinó a estos trabajadores de la construcción? ¿Nada más por el calibre de las armas utilizadas? ¿Y por qué asesinar a unos albañiles que posiblemente nada tenían que ver con dichos grupos o que pudieran generar algún tipo de venganza o por represalias de algún tipo? ¿Y nada más los grupos criminales tienen acceso a armas de alto poder? Porque habría que tener en cuenta el dicho aquel de que “con dinero todo se puede”.

Claro que podría haber sido algún tipo de presión en cuanto a un posible caso de extorsión hacia la o las personas que habían contratado a los albañiles hoy abatidos, pero ¿por qué asesinar a trabajadores de la construcción que esperaban su pago semanal y con familias qué mantener que ahora han quedado en la orfandad?

Lo más fácil para el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, fue echarle la bolita al Gobierno Federal, y así desligarse del asunto sin que tal vez esté muy seguro de que sea un delito del orden federal, porque nada más ha especulado de que fue un grupo perteneciente al crimen organizado; pero, ¿será verdad de que fue un grupo criminal por lo que este vil asesinado tenga que ser considerado como del orden federal y no estatal?

Y aunque los asesinos sean de un grupo del crimen organizado, aun así, es obligación de toda autoridad adentrarse en el asunto e investigar lo más que se pueda; por lo que coadyuvando entre autoridades tanto municipales, estatales y federales, se podría ahondar mejor en este artero crimen.

Sea pues. Vale.

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