Que nadie duerma

“No hay ninguna forma humanitaria

de gobernar a la gente contra

su voluntad”

Naomi Klein

Por Dr. Pedro Gonzáles Castro y

Dr. Rutilo Tomás Rea Becerra

La vida es breve, el arte, largo; la ocasión, fugaz; la experiencia, confusa; el juicio, difícil. Así reza el aforismo hipocrático que, a pesar del tiempo, mantiene su vigencia gracias a la naturaleza humana donde no faltan aquellos que conciertan en la creación del caos tratando siempre de disponernos a la obediencia ciega.

Cual sentencia bíblica, vemos en nuestro cada día la sombra de fariseos siempre arropados de gruesa hipocresía y falsa moral, siempre dispuestos a sacrificar al próximo, a vender el país, basándose en la aplicación de técnicas de psicología social elaboradas en su momento por el presidente de la Asociación de Psiquiatría Americana Donald Ewen Cameron y el matemático Milton Friedman.

Por fin, la mano invisible invocada por Adam Smith comenzaba a manifestarse. En el marco de la guerra fría y bajo el financiamiento de la CIA, Cameron realiza una serie de experimentos sobre el manejo psíquico, mismos que le permitieron desarrollar una técnica que reduce a los sujetos a un estado vegetativo mediante el uso de amnesia inducida.

La técnica consta básicamente de tres momentos: 1) Despersonalización: al sujeto se le suministran diferentes alucinógenos y se alterna con varios ciclos de electroshock; 2) Programación de patrones de comportamiento: exposición prolongada del sujeto a una continua repetición de mensajes grabados; 3) Supresión de recuerdos: a los sujetos se les hace dormir por periodos largos que iban desde semanas hasta meses.

Esta técnica de lavado cerebral dio origen al manual “Manual Kurvark”, una depurada forma de tortura que, generando un intervalo de shock, hizo a los sujetos más vulnerables y susceptibles para acatar órdenes. Ello no pasó desapercibido para Friedman quien de inmediato identificó la posibilidad de crear el “shock económico” que impulsaría a las sociedades a adoptar, sin la menor resistencia, el sistema de libre mercado; su laboratorio experimental inmediato: Chile.

Los acólitos de Friedman (entre los que se encontraba José Piñera, promotor de la privatización de los sistemas de pensiones estatales y hermano del actual presidente) liderearon en Chile la construcción del entramado que permitiría la inflexión necesaria para hacer coincidir la expansión de la lógica de mercado y el conjunto de las relaciones sociales con la reducción del Estado y la atomización de la sociedad civil.

Las primeras medidas que tomaron fue la aplicación de políticas “orientadas” a reducir la inflación, liberalizar el mercado y equilibrar el presupuesto fiscal para luego dar cabida a las reformas estructurales: 1) reforma del conjunto de los servicios sociales y su privatización total; 2) reforma al sistema judicial y al aparato burocrático-administrativo; 3) desregulación del trabajo y la modificación de sus formas organizativas.

A casi un decalustro desde que la lúgubre presencia de Pinochet y Videla, acompañados por los esbirros del imperialismo norteamericano, mancharon de sangre la historia de Latinoamérica para imponer, vía del shock, el modelo friedmaniano, los neoliberales no han cejado en su empeño.

Si en Chile y Argentina se utilizó a los militares, en México se agregó como figura transversal a los cárteles y a las células delictivas asociadas, teniendo un sólido crecimiento. Para 1975 básicamente existían dos cárteles, durante el periodo salinista aumentaron a cuatro, en el sexenio de Fox el numero incrementó a seis y durante el gobierno de Calderón los cárteles identificados sumaban nueve.

Así, mientras estos grupos delictivos sumados a los militares se encargaban de mantener a la población en estado de shock, la burocracia política hacia lo necesario para implementar las reformas estructurales de corte neoliberal que, lejos de mejorar las condiciones de vida de “los de a pie”, solo respondieron a las exigencias de la oligarquía y a los grupos financieros internacionales que se someten a los países para asegurar el proceso de acumulación de la riqueza.

Esta situación implica que al proceso de transformación pretendido por el actual gobierno no solo se sumen agentes de buena voluntad. Se requiere que cada uno de ellos tenga Formación Política con un punto de partida común: la metodología de la Educación Popular. Si los fariseos no descansan, si la derecha unida por sus intereses ha declarado la lucha abierta, entonces nuestra consigna será, en palabras de Giacomo Puccini: Que nadie duerma.

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