Eróstrato el glotón agavero y otras puntadas

Por Dr. Pedro Gonzáles Castro y

Dr. Rutilo Tomás Rea Becerra

Regularmente, cuando algo parece no tener lógica buscamos los “por qué”, queremos “agarrar el hilo” para poder entender de qué se trata lo que tenemos frente a nosotros. Sobra quienes se plazcan enredando la madeja y también aquellos que con fino macramé disfruten de hacer nudos por todos lados. Y en “política” ello es algo muy común.

Veamos. En junio la Asamblea General de la ONU rechazó por mayoría relativa el embargo que Estados Unidos mantiene sobre Cuba y exigió además el fin de las medidas coercitiva unilaterales. Sin embrago, a Estados Unidos solo le interesa perpetrar impunemente un acto genocida iniciado por Eisenhower, ratificado por Kennedy y continuado por cada mandatario estadounidense. El objetivo ha sido claro: asfixiar económicamente a la nación caribeña y hacer rendir por hambre al pueblo cubano.

A sesenta años de iniciado el bloqueo, lejos de disminuir la intensidad de las medidas coercitivas, estas se han robustecido tornándose en un asunto extraterritorial. Desde 1992 se pasó a sancionar a terceras naciones que trataran de comercializar con Cuba y más recientemente, apoyándose en una prensa sensacionalista, redes sociales y diversas aplicaciones informáticas, con la oportunidad que brinda el marco pandémico, Joe Biden refuerza las agresiones.

Definitivamente, después de 28 resoluciones de la ONU el voto por terminar con esta aberración de los Estados Unidos no ha sido suficiente, es necesario que se pase a las acciones concretas, dijeran por ahí: obras son amores y no solo buenas razones.

Desde luego, no solo Cuba ha sido blanco de ataque estadounidense, con más de 200 000 militares distribuidos en 180 países y territorios alrededor del mundo, el uso de la fuerza militar se ha acentuado principalmente en Afganistán, Irak, Siria, Yemen, Somalia, Libia y Níger. Estados unidos se considera a sí mismo el segundo pueblo elegido por Dios y por tanto está obligado a ser luz para las naciones del mundo y guiarles en su destino.

En la historia de la humanidad se tiene registro de sujetos que presumen haber sido llamados por Dios para hacer algo “notable”. Entre ellos resalta el caso de Eróstrato, pastor en Éfeso, quien estaba ciegamente obsesionado con la idea que había sido elegido por los dioses para hacer algo notable y por ello quemó el templo de Artemisa.

Este personaje de Éfeso ha tenido importante repercusión tanto en la literatura como en la ciencia. Especialmente en psicología encontramos el “complejo de Eróstrato” (o Síndrome neocapitalista) para definir una personalidad de escasa autoestima con deseo de fama, notoriedad y que realiza acciones sin tener en cuenta el perjuicio que puedan causar a su alrededor, al parecer en el mundo de la política abunda este tipo de sujetos.

Por ejemplo, quién no recuerda que en abril del año pasado el virrey agavero posteo a través de sus redes sociales: “Estaba en Casa Jalisco, en donde la gente me puso para ser gobernador, estaba en el lugar en que siempre soñé estar. Dios había decidido que me tocara estar al frente de esta crisis en mi estado por alguna razón y entendí que no nos iba a dejar solos”.

Así mismo, anunció que redoblaría esfuerzos en el combate a la pandemia ya que Dios lo había elegido para estar al frente de la crisis y en favor de la gente consciente que cumple con su responsabilidad y también por los pendejos que siguen sin entender. A un año de distancia pareciera que esa iluminación divina la cubrió el olvido, los casos de Covid-19 siguen incrementándose.

Al parecer ha ganado más la necedad por el poder y la riqueza, que el bienestar de los jaliscienses de a pie. Una desgracia entre tantas que padece nuestro Estado. Recién a la consulta para enjuiciar a los expresidentes, fue muy notoria la ausencia de quienes obtuvieron un puesto de representación popular y de sus comités de base, pareciera que el compromiso político y moral tenía un límite muy próximo al inmovilismo. ¿Qué se puede esperar ante tal actitud?  Seguir picando piedra.

Comparte este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *