GARCÍA LORCA: EL AMOR VENCIÓ A LA MUERTE

 

Muerto cayó Federico

-sangre en la frente y plomo en las entrañas-

…Que fue en Granada el crimen

Sabed -¡pobre Granada!- en su Granada.

Antonio Machado

Por Efraín Moreno Arciniega.

En 1922, García Lorca dio una Conferencia sobre lo que era el Cante Jondo.

Lo que allí señala, dice mucho de la tendencia que hallamos siempre en toda su obra. Me estoy refiriendo a la admiración y gusto por la cultura popular, la tradición y la forma de ser del pueblo Español.

Sin duda que García Lorca escuchó embelesado en su niñez y juventud, a los gitanos andaluces de su querida Granada, cantar los cantos del Cante Jondo; en donde encontró una forma muy bella de expresar las pasiones del alma, el amor y la muerte en los hombres. Cantos, que según sus investigaciones provenían de las culturas más antiguas de la India y de otros lugares del Asia, que alguna vez trajeron los gitanos y los sarracenos a Europa; y que en Andalucía esos primeros gitanos mezclaron con los cantos más antiguos de esta su tierra.

De los tercetos y cuartetos de la “seguiriya”, aprendió lo que es también el dolor y la pena.

Años después, García Lorca definiría a la “seguiriya”, como canto acompañado de guitarra, grito y silencio; lo que hace en su Poema de la seguiriya gitana:

Empieza el llanto

De la guitarra

Se rompen las copas

De la madrugada.

Empieza el llanto

De la guitarra.

Es inútil callarla.

Es imposible callarla.

La elipse de un grito

Va de monte

A monte.

Desde los olivos,

Será un arco iris negro

Sobre la noche azul.

¡Ay!

Oye, hijo mío, el silencio.

Es un silencio ondulado,

Un silencio,

Donde resbalan valles y ecos

Y que inclinan las frentes

Hacia el suelo.

García Lorca mostró siempre su admiración por el valor poético del verso popular; diciendo alguna vez:

“Los poetas que hacen cantares populares enturbian las claras ninfas del verdadero corazón; y ¡Cómo se nota en las coplas del ritmo seguro y feo del hombre que sabe gramática!”

Por eso admiraba El Cante Jondo, por la fuerza y la sencillez con que expresaba los sentimientos:

A mí se me importa poco

Que un pájaro en la “alamea”

Se pase de un árbol a otro.

El poeta decía que comparar los versos populares del Cante Jondo con versos estudiados era como comparar una flor natural con una flor de papel.

García Lorca señalaba que en Cante Jondo la mujer se llama pena.

“En las coplas la Pena se hace carne, toma forma humana y se acusa con una línea definida. Es una mujer morena que quiere cazar pájaros con redes de viento”.

Para García Lorca,

“Todos los poemas del cante Jondo son de un magnífico panteísmo, consultan al aire, a la tierra, al mar, a la luna, a cosas tan sencillas como el romero, la violeta y el pájaro. Todos los objetos exteriores toman una aguda personalidad y llegan a plasmarse hasta tomar parte activa en la acción lírica”.

Este panteísmo en el Cante Jondo, los vemos en los siguientes versos, dedicados al mar, las piedras, los romeros, al aire, al llanto.

En mitá der “ma”

Había una piedra

Y se sentaba mi compañerita

A contarle sus penas.

Tan solamente a la tierra

Le cuento lo que me pasa,

Porque en el mundo no encuentro

Persona e mi confianza.

Todas las mañanas voy

A preguntarle al romero

Si el mar de amores tiene cura,

Porque yo me estoy muriendo.

Yo me enamoré del aire,

Deo aire de una mujer,

Como la mujer es aire,

En el aire me quedé.

Tengo celos del aire,

Que da en tu cara,

Si el aire fuera hombre

Yo lo matara.

De noche me salgo ar patio

Y me jarto de llorar,

En ver que te quiero tanto

Y tú no me quieres ná.

Llorar, llorar ojos míos,

Llorar si tenéis por qué,

Que no es vergüenza en un hombre

Llorar por una mujer.

En esta conferencia, García Lorca, manifestó la intriga que le causaron estos versos del Cante Jondo:

Cerco tiene la luna,

Mi amor ha muerto.

Preguntándose qué Cerco tiene la luna; y qué amor ha muerto.

Lo que único que vemos en estos dos versos es el Amor y la Muerte juntos.

Este enigma fue para el poeta, lo que ha sido el enigma de Arquíloco para la filosofía.

Para la tristeza de nosotros, García Lorca se fue sin habernos descifrado este enigma.

Para García Lorca, en el Cante Jondo la muerte es vencida por el amor.

No es pues de extrañar, que en 1928 García Lorca publicara una de sus grandes obras cumbres: Romancero Gitano; cuya característica es una clara influencia del Cante Jondo Gitano; compuesto por dieciocho romances donde habla de las cosas que el Cante Jondo trata: la noche, la luna, la muerte, la pena, el dolor, el viento.

En su Romancero Gitano, como lo fue toda su obra, no elude decir también lo que es la forma de vida real en España; aunque ello moleste al status quo impuesto por la Iglesia y el Pode imperante en aquel tiempo; y le dé así a sus dos grandes enemigos de su corta vida.

Qué decir del Romance de la Casada Infiel. Allí en la España, donde el adulterio en la Edad Media se castigaba encerrando a la mujer en un cuarto de su hogar, encadenada y con la vigilancia del marido, sometida a una alimentación de solo pan y agua una vez al día hasta que muriera.

Para leer ahora con García Lorca:

Y que yo me la llevé al río

Creyendo que era mozuela,

Pero tenía marido…

Yo me quité la corbata

Ella se quitó el vestido…

Sus muslos se me escapaban

Como peces sorprendidos

La mitad llenos de lumbre,

La mitad llenos de frío…

Le regalé un costurero

Grande, de raso pajizo,

Y no quise enamorarme

Porque teniendo marido

Me dijo que era mozuela

Cuando la llevaba al río.

Qué decir, de la crítica que hace al poder, a través de su obra: Escena del teniente coronel de la guardia civil:

Teniente coronel: Yo soy el teniente coronel de la guardia civil.

Sargento: Sí.

Teniente coronel: y no hay quien me desmienta.

Sargento: No.

Teniente coronel: Tengo tres estrellas y veinte cruces.

Sargento: Sí.

Teniente coronel: Me ha saludado el cardenal arzobispo con sus veinticuatro borlas moradas,

Sargento: Sí.

Teniente coronel: Yo soy el teniente. Yo soy el teniente. Yo soy el teniente coronel de la Guardia Civil.

Teniente coronel: ¿Qué pasa?

Sargento: Un gitano.

Teniente coronel: Yo soy el teniente coronel de la Guardia Civil.

Sargento: Sí.

Teniente coronel: ¿Tú quién eres?

Gitano: Un gitano.

Teniente coronel: ¿Y qué es un gitano?

Gitano: Cualquier cosa.

Teniente coronel: ¿Cómo te llamas?

Gitano: Eso,

Teniente coronel: ¿Qué dices?

Gitano: Gitano.

Sargento: Me lo encontré y lo he traído.

Teniente coronel: ¿Dónde estabas?

Gitano: En el puente de los ríos.

Teniente coronel: Pero, ¿de qué ríos?

Gitano: De todos los ríos.

Teniente coronel: ¿Y qué hacías allí?

Gitano: Una torre de canela.

Teniente coronel: ¡Sargento!

Sargento: A la orden, mi Teniente coronel de la Guardia Civil.

Gitano: He inventado unas alas para volar, y vuelo. Azufre y rosas en mis labios.

Teniente coronel: ¡Ay!

Gitano: Aunque no necesito alas, porque vuelo sin ellas. Nubes y anillos en mi sangre.

Teniente coronel: ¡Ayy!

Gitano: En enero tengo azahar.

Teniente coronel: ¡Ayyyyy!

Gitano: Y naranjas en la nieve.

Teniente coronel: ¡Ayyy, pun, pin, pan! (Cae muerto).

(El alma de tabaco y café con leche del teniente coronel de la Guardia Civil sale por la ventana)

Sargento: ¡Socorro!

(En el patio del cuartel, cuatro guardias civiles apalean al gitanillo).

Canción del gitano apaleado

Veinticuatro bofetadas.

Veinticinco bofetadas;

Después, mi madre, a la noche,

Me pondrá en papel de plata.

Guardia Civil caminera,

Dadme unos sorbitos de agua.

Agua, con peces y barcos.

Agua, agua, agua, agua.

¡Ay mandor de los civiles

Que estás arriba en tu sala!

¡No habrá pañuelos de seda

Para limpiarme la cara!

Así es la obra de García Lorca; abordó a su manera la vida de los hombres y mujeres de España, como lo hacía el Cante Jondo de los gitanos.

En la Tragedia de la Casa de Bernarda Alba, describe el pleito a muerte de dos hijas de esta, Angustias y Adela, por el amor de Pepe el romano; que acaba con el suicidio de Adela, porque esta cree que su madre Bernarda había matado a Pepe.

Yerma es la tragedia que vive una mujer en su matrimonio por su esterilidad; abandonada por la incomprensión de su marido.

En doña Rosita la soltera; describe el drama que vive una mujer quedada en la cultura de occidente; la historia, la historia de muchas mujeres: el novio tiene que salir de Granada a trabajar por necesidad a la Argentina; lloran los novios; él le jura regresar para casarse; ella le jura esperarlo. Él nunca regresa porque se enamora de otra en Argentina y allí se casa; ella, a pesar de que la gente le dice lo que él ya hizo, no cree y lo sigue esperando.

En poeta en New York, aborda la defensa de los negros en su Oda al rey de Harlem:

Es preciso cruzar los puentes

Y llegar al rubor negro

Para que el perfume de pulmón

Nos golpee las sienes con su vestido

De caliente piña.

¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!

No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos

A tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,

A tu violencia granate sordomuda en la penumbra,

A tu rey prisionero, con traje de conserje.

En la oda a Walt Whitman aborda el tema de la homsexualidad:

Ni un solo momento, Adán de sangre, macho,

Hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,

Porque por las azoteas,

Agrupados en los bares,

Saliendo en racimos de las alcantarillas,

Temblando entre las piernas de los chauffers

O girando en las plataformas de ajenjo,

Los maricas, Walt Whitman te soñaban.

¡También ese! ¡También! Y se despeñan

Sobre tu barba luminosa y casta,

Rubios del norte, negros de la arena,

Muchedumbres de gritos y ademanes,

Como gatos y como ls serpientes,

Los maricas, Walt Whitman, los maricas

Turbios de lágrimas, carne para la fusta,

Bota o mordisco de los domadores.

Si algo pudiera decir yo de la muerte deleznable del gran poeta español Federico García Lorca, asesinado por los franquistas, lo diría en dos frases:

 A Federico García Lorca lo mataron por ser diferente.

A Federico García Lorca lo mataron por pensar diferente.

La diferencia es algo que muchos hombres no pueden ver en los otros.

La diferencia es algo que muchos hombres no soportan de los otros.

Es la intolerancia a esta diferencia, y no otra razón, la que ha llenado al mundo de dolor y de luto.

A García Lorca lo mataron sus intolerantes; lo mataron los monárquicos de España. Aunque si no lo hubieran matado estos, pienso que también lo hubieran matado los republicanos. La intolerancia no está en un solo lugar; la intolerancia es un don de todos.

Mató Hitler, mató Stalin.

Mata la derecha, mata la izquierda.

Matan los cristianos, matan los musulmanes.

Todos matan a su diferente.

El Gólgota y la Noche de San Bartolomé.

Es el odio al diferente.

Nos sigue diciendo Machado:

Se le vio, caminado entre fusiles,

Por una calle larga,

Salir al campo frío,

Aún con estrellas de la madrugada.

Mataron a Federico

Cuando la luz asomaba.

El pelotón de verdugos

No osó mirarle la cara.

Se le vio caminar..

Labrad, amigos,

De piedra y sueño en el Alhambra,

Un túmulo al poeta,

Sobre una fuente donde llore el agua,

Y eternamente diga: el Crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Esa fuente de la que habla aquí Machado, es la fuente de Aynadamar; una fuente que está entre Víznar y Alfacar; lugar en donde se dice fue enterrado Federico García Lorca; pero cuyos restos jamás han sido encontrados.

Curiosamente Aynadamar, es un palabra árabe que quiere decir “La fuente de las lágrimas”.

Dedicada a este fuente, el poeta Abú-l-Barakát oriundo de Almería y muerto en 1372; como presintiendo que alguna vez estaría allí nuestro poeta, escribió estos hermosos versos:

¿Es mi alejamiento de Aynadamar,

Que me detiene el pulso de la sangre,

Lo que hace brotar un chorro de lágrimas

Del fondo de mis ojos?

Sus aguas gimen con la tristeza de aquél

Que, esclavo del amor

Ha perdido su corazón,

Y las lunas de aquel lugar, bellas como José,

Harían abandonar a cualquier musulmán su

Fe por el amor.

En Mariana Pineda, como sabiendo que alguna vez moriría cerca de esta hermosa laguna, escribiría:

A la vera del agua,

Sin que nadie la viera,

Se murió mi esperanza.

No sé si se cumpliría el deseo que expresó Federico García Lorca en su Romance “Muerto de amor”:

Madre, cuando yo me muera

Que se enteren los señores.

Pon telegramas azules

Que vayan del sur al norte.

¡Saludos para Todos!

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