La objeción de conciencia invalidada por la SCJN

Por Sergio Mejía Cano

En la conferencia matutina que ofrece el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el martes 21 de septiembre, le preguntaron qué opinaba respecto a que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), había invalidado la objeción de conciencia que está en el artículo 10 Bis de la Ley General de Salud (LGS), de nueva cuenta AMLO se salió por la tangente, tal y como cuando le han preguntado respecto al aborto y la unión entre personas del mismo sexo.

El presidente de México dijo que no se estaba lavando las manos como Pilatos, pero que respetaba las decisiones del Poder Judicial de la que depende precisamente la SCJN, y que no se podía pronunciar en ninguna forma, por respeto a todos los mexicanos.

Obviamente que AMLO debe de tener sus propias convicciones y posiblemente creencias; sin embargo, siempre cuando se le pregunta respecto a su posición personal, no responde como muchos esperaríamos que lo hiciera; ¿por qué? Pues tal vez para que no pase lo que ha estado pasando con lo de la vacuna anti covid-19, porque al decir que es universal, gratuita y voluntaria, de esta última palabra se han agarrado muchas personas para ponerla de pretexto por no vacunarse; incluso, ahora que en algunas otras entidades han pretendido obligar a la gente que quiera ingresar a centros comerciales u otros lugares públicos, a mostrar sus certificados de vacunación e inclusive la prueba de haber dado negativo, esto dio pie para que se presentaran amparos al respecto, como por ejemplo en Mazatlán, Sinaloa, en que se le dio la razón a los que se ampararon contra esta medida de tener que presentar sus certificados de haberse ya vacunado, so pena de no poder entrar a determinados lugares en caso de no haberse vacunado ya.

Y así como están las cosas de la cargada, a la que somos muy dados los mexicanos, tal vez por eso, AMLO no se pronuncia ni a favor ni en contra de estas cuestiones sobre interrupción del embarazo, unión entre personas del mismo sexo, y ahora contra la objeción de conciencia, porque en dado caso de que AMLO se inclinara hacia un lado o al otro, posiblemente debido a esa cargada, mucha gente, aun sin estar plenamente convencida respecto a su forma de pensar, nada más por quedar bien con lo dicho por el presidente, se cargarían al lado de lo que dijo AMLO; y por supuesto, esperar a los detractores e incluso a varios de sus mismos seguidores a sentirse y decirse desilusionados por lo dicho por el presidente, pues es bueno recordar que como al cohetero: si prende le chiflan y si se ceba, también.

Y a propósito de quedar bien con el presidente, se dice históricamente que el primer presidente de México que se declaró abiertamente católico, fue Manuel Ávila Camacho, lo que en su momento prendió un poco la mecha; sin embargo, como el presidencialismo estaba en todo su apogeo y en ese entonces, en los años 40 del siglo pasado, el Presidente de la República era prácticamente intocable en cuanto a ser criticado por cualquier causa, la mecha que prendió al declararse católico se apagó de inmediato y ahí quedó todo nada más para el anecdotario.

Pero a lo largo de la vida política en nuestro país, hemos visto cómo muchos políticos han antepuesto su supuesta religiosidad al beneficio común, tomando decisiones políticas más apegadas a sus creencias que respetando la ideología de la mayoría de la población que, se entiende, no todos los mexicanos y mexicanos profesamos la misma religión y creencias, pues es tal la diversidad de pensamiento en nuestro país, que hay gente que no cree en creencias, que son libre pensadores y, aunque un político o funcionario público se sienta dentro del libre pensamiento, por conveniencia, y si bien así sea de dientes para afuera, se muestre públicamente como un ser altamente religioso; aunque sus acciones de malversaciones de fondos y cambiar radicalmente de vida pasando a ser un potentado al estar en la administración pública, diga todo lo contrario a esa supuesta religiosidad-

Supuesta, porque ejemplos hay muchos de infinidad de políticos que al entrar a la administración pública vivían en casa de interés social, y al poco tiempo ya viven en enormes residencias y hasta mansiones, vehículos del año, cuantas bancarias muy abultadas y un estilo de vida llena de un ostentoso boato.

Y volviendo a la objeción de conciencia, se supone que una persona que se apega al estudio, al conocimiento y a la ciencia, podría comprender más sobre lo que significan las creencias y no anteponerlas ante nada.

Sea pues. Vale.  

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