SER COMO YO NO FUI A ÍTACA, PERO NO COMO ODISEO

Vete a Ítaca Fernando

Athanasios Vryzas a Fernando

Por Efraín Moreno Arciniega

A mis estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional.

Si alguno de ustedes como estudiantes hoy me preguntara qué hacer con su vida le diría lo que le dijo Athanasios Vryzas a Fernando, aquel migrante español por el franquismo viviendo en Alejandría en la novela de Julia Navarro “Tú no matarás”:

Vete a Ítaca.

Este hermoso poema del poeta alejandrino Constantino Cafavis me impactó.

Lo vi como el arte que trasciende al hombre intentando darle luz para su transformación.

Con la sencillez del sabio aborda en estos sus versos un problema fundamental de nuestras vidas:

Cómo vivir la vida.

Cómo gozar nuestra vida.

El poeta nos dice:

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca

Pide que el camino sea largo,

Lleno de aventuras, lleno de experiencias.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes

Ni al colérico Poseidón.

Seres tales jamás hallarás en tu camino,

Si tu pensar es elevado, si selecta

Es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes

Ni al salvaje Poseidón encontrarás,

Si no los llevas dentro de tu alma,

Si no los yergue tu alma ante ti.

La metáfora del poeta es evidente: Ítaca es la meta que todos queremos lograr en la vida.

Sí, es verdad, todos los hombres, como alguna vez lo hizo Odiseo, añoramos llegar a nuestra Ítaca; pero el poeta nos aconseja:

Sin embargo, no cometamos el error del héroe mítico. No pretendamos llegar a Ítaca pronto y al precio que fuere. Ítaca es la meta; pero tengamos claro siempre que es el viaje hacia ella lo que nos va a transformar como hombres.

Ítaca es la meta; pero es el camino a ella el que cuenta.

En el sueño de llegar a Ítaca, gocemos el viaje; pidamos incluso, como nos aconseja el poeta, que el camino sea largo y lleno de experiencias.

De ese camino, nos dice el Poeta:

Pide que el camino sea largo,

Que muchas sean las mañanas de verano

En que llegues-¡con qué placer y alegría!-

A puertos nunca vistos antes.

Detente en los emporios de Fenicia

Y hazte con hermosas mercancías,

Nácar y coral, ámbar y ébano

Y toda suerte de perfumes sensuales,

Cuanto más abundantes perfumes sensuales

Puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias

A aprender, a aprender de sus sabios.

Sí; en la Universidad hay que aprender de los maestros; particularmente de los maestros sabios

Hay que gozar todo el trayecto de formación que la Universidad nos ofrece para hacernos futuros maestros de México; hay que gozar toda nuestra carrera en las aulas antes de graduarnos, antes de llegar a nuestra Ítaca.

Por ello nos dice Cavafis:

Ten siempre a Ítaca en tu mente.

Llegar allí es tu destino.

Mas no apresures nunca el viaje.

Mejor que dure muchos años

Y atracar, viejo ya, en la isla,

Enriquecido de cuanto ganaste en el camino

Sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino

Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.

Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,

Entenderás ya qué significan las ítacas.

En un mundo tan pragmático, donde para muchos universitarios lo que importa es el documento y no el saber, leer a Constantino Cafavis, nos obliga a reflexionar nuestro proyecto de vida en el paso por nuestra Universidad.

¡Un saludo para Tod@s con el aprecio de siempre!

Comparte este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *