Abrir espacios laborales a personas con capacidades motoras diferentes

Por Sergio Mejía Cano

En varios portales informativos en internet y algunos medios impresos locales, aparece la nota de que “Pide Poder Legislativo de Nayarit, inclusión laboral para personas con discapacidad”. Esto según la nota, a propuesta de la diputada Selene Cárdenas Pedraza. Lo que llama la atención, es que el pedimento es para que se incluyan las personas con discapacidad en los equipos de trabajo en los órganos estatal y municipal; pero no dice nada de que se les dé oportunidad en otros ámbitos de trabajo.

Y si bien existe la Ley de Discapacitados del Estado de Nayarit que, entre otras cosas señala que se deben de establecer medidas que contribuyan al desarrollo integral de las personas que padezcan algún tipo y grado de discapacidad, y que para estas personas debe haber equidad, justicia social, equiparación de oportunidades, reconocimiento de la igualdad entre humanos, dignidad, integración, respeto y la accesibilidad, se dice que en muchos negocios y comercios, gente que presenta algún tipo de discapacidad, sigue siendo discriminada en alguna forma y por lo regular no se les da el trabajo solicitado. Y esto que, según la ley de referencia, las personas con capacidades diferentes tienen derecho a un trato digno, el acceso a las instituciones, educativas, de salud, recreación y deporte; así como igualdad de oportunidades de acuerdo a su perfil profesional, técnico o manual.

Así que por un lado está bien que se hayan vuelto a acordar de que existe gente con capacidades motoras diferentes y, que por lo pronto, se les abran espacios en las administraciones estatales y municipales; sin embargo, también es o sería bueno recordad esta ley para discapacitados para que no sean discriminados en lo absoluto en otros rubros de actividades profesionales o manuales, ya que en muchos ambientes laborales cuenta mucho más la capacidad manual que la motora; pero el problema es que algún patrón o empleador al ver que un solicitante a determinado puesto administrativo requiere usar muletas o algún otro tipo de prótesis y ya no digamos si padece de parálisis cerebral, prefieren “la buena presencia” más que a la capacidad mental, haciendo a un lado, por lo regular, a las personas que presentan capacidades motoras diferentes y, que según los estándares de buena presencia, no dan buena imagen en sus empresas, negocios u oficinas. Triste realidad; claro que no es generalizada esta discriminación, pero se dan casos y que, por lo regular se dan más que menos.

Se dice que no es ético comentar asuntos personales en una columna de opinión; sin embargo, a veces es necesario para dar el matiz necesario para lo que se trata de explicar. A principios de 1972, estando un servidor trabajando en las oficinas del entonces Ferrocarril del Pacífico, de pronto se vio a una muchacha a la que había atacado la poliomielitis, por lo era necesario que tuviera que usar aparatos ortopédicos para poder desplazarse por sí misma, que acababa de entrar a trabajar y, se decía en aquel entonces, que el Ferrocarril no aceptaba personas con capacidades diferentes; pero en una de las contadurías había una señora con una pierna más corta que otra, por lo que tenía que usar un zapato con una suela más gruesa que el otro para dar el mismo nivel que la otra pierna.

Un compañero oficinista, al mirar a aquella muchacha con aparatos ortopédicos, se molestó porque a uno de sus hermanos al que le faltaba un brazo, se le había negado la entrada a trabajar al ferrocarril, por lo que le dijo a su papá de que ya estaban aceptando a gente con otras capacidades, así que el papá de este compañero solicitó audiencia con el jefe del Departamento de Personal, y el jefe le dijo que a esa muchacha la había recomendado el sindicato, por lo que este señor fue al sindicato y movió cielo y tierra, por lo que a fin de cuentas consiguió que su hijo entrara a laborar como vigilante, para después brincar a oficinas que, por cierto, resultó muy bueno para manejar las calculadoras mecánicas de aquel entonces, a las que se les decía pollitos.

Cierta vez oí o leí una entrevista de un muchacho con parálisis cerebral, al que se le negaba el trabajo donde quiera que hiciera solicitud; y este muchacho decía que él estaba normal, pero hacía la semejanza de por ejemplo se hiciera de cuenta de que él era un disco de 45 revoluciones tocado en 33 revoluciones, que su mente funcionaba al cien por ciento, pero sus capacidades motoras no le respondían como quisiera, pues también para hablar tenía dificultades.

Sea pues. Vale.

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