LA CIUDAD QUE SE PERDIÓ

 “El primer método para estimar la

inteligencia de un gobernador es mirar

los hombres que tiene a su alrededor”.

Nicolás Maquiavelo.

Por J. Gerardo Rodríguez Rdz.

Los últimos acontecimientos de violencia e inseguridad en México dan para hacer una revisión, pero, sobre todo, hacer una profunda reflexión de lo que ha pasado. La semana ante pasada los casos de Guerrero y Michoacán, el primer Estado una masacre, la segunda entidad vapulean a policías. Finalmente, la semana pasada el intento de captura de los hijos del Chapo Guzmán (la captura y luego soltarlos), que terminó con muchas lecturas, y pocas justificaciones al gobierno.

Cuando Felipe Calderón llegó al poder, menciona en una entrevista recién asumido para el periódico El País, que cuando le dicen en las áreas de inteligencia el mapa en el que estaba dividido la nación en cuanto a los territorios de las bandas del crimen organizado, le pareció inmoral que el Estado permitiera o tolerara los territorios. Expertos mencionan que los primeros años su estrategia fue errática, mientras que el último año se enfocó en el cártel más violento, los zetas y obtuvo mejores resultados, hubo una disminución de la violencia.

Habrá quién señale si fue correcto o no declarar una guerra contra el narco, pero lo que es un hecho que, asumiendo el poder, detectó que el tema de su gobierno debía ser ese y asumió su decisión.

Es una realidad que al actual presidente no le importó mucho el tema de la seguridad y la violencia, en su larga trayectoria no apareció en su retórica nunca; hasta el 2018, pero más como línea discursiva porque le resultó benéfico electoralmente, pero nunca ha tenido una idea clara. Primero señaló que regresaría el ejército a las calles, posteriormente señaló, ya ganando la elección que no regresaría y que haría una Guardia Nacional, en ese momento manifestó que sería con mando militar, luego civil, y luego militares con mando civil.  

El primer mes tomó la decisión de enfrentar, sin estrategia, al huachicoleo, sin resultados, pero ahí enfocó su energía. Más adelante vienen las negociaciones con el presidente Trump y canaliza la mitad de la Guardia Nacional en las fronteras en labores de combatir la migración ilegal. En la misma tesis de la cobija en el presupuesto, la cobija no puede crecer, si tapas las fronteras, se descuida el interior. Eso arroja que no hay una idea clara a donde ir, mucho menos hay estrategia.

Con lo anterior a lo que quiero llegar es que ni en la retórica ni en los hechos es prioridad del gobierno mexicano combatir a las bandas del crimen organizado.

Ahora bien, si existe una orden de aprehensión con fines de extradición a Ovidio Guzmán, recibe el “pitazo” de donde está (seguramente por la DEA), y van por él, con las consecuencias que ocasionó, un operativo vulgar, sin respaldo de Marina ni Ejército (Hay que recordar cuando muere Beltrán Leyva en Morelos había una estrategia clara, los cercos o perímetros, desocupación de edificios aledaños, francotiradores, helicópteros, tanquetas, 200 marinos y el equipo de élite), ocasiona que lo hechos sean diferentes tanto al discurso como a los hechos previos; es decir, si se va por el hijo del Chapo está declarándole la guerra, porque surge la pregunta ¿Ya no irán por él?

Las consecuencias son graves, esta es una crisis que toca al presidente, a raíz que tendrá que ser prioridad (aunque no lo quisiera o no lo entendiera) de su gobierno, al ser prioridad, lo rescatable será que tendrá que existir una estrategia definida, espero pronto. Podrá ser acertada o no, pero ya es otro tema, primero que exista la estrategia. El otro escenario es que aún así no quiera entrarle a este tema, la violencia seguirá creciendo y estos fenómenos como el del jueves negro en Culiacán, continuarán.

Otro tema, que emerge de estos acontecimientos, es lo diminutos que son los del gabinete de seguridad, salieron de la escala de la mediocridad del sexenio pasado para pasar a la negligencia, lo cortos de miras y el grado de majadería en sus decisiones. La primer gran toma de decisiones del presidente es definir el futuro de esas personas.

Finalmente señalo, no se si exista, quizá no, un antecedente similar en el mundo occidental y moderno donde se capture a un líder del crimen organizado, públicamente, y luego lo suelten porque está derrotado el gobierno.

Por otro lado debe entender el presidente que su 4T jamás se consolidará con estos índices delictivos y de violencia, tomando en cuenta en que los cárteles, además del tráfico de droga, diversifican sus negocios, extorsionan, secuestran y cobran derecho de piso.

Si AMLO quiere otros resultados, deberá hacer cosas distintas, no hacer lo de gobiernos pasados, y dejar de estar petrificado. El primer paso es que Sinaloa reciba la fuerza del Estado mexicano, de manera inmediata, porque por lo pronto, la noticia en el mundo es que el Estado fue derrotado, y esas heridas duran todo el sexenio.

Gaseados.

Debe haber una pausa y entender lo que está pasando, comprender que esta en juego y que es lo que está gobernando. Todavía no salimos de la crisis de Culiacán y ya gasearon alcaldes y legisladores. Tal parecería que está en metamorfosis, convertirse en tiempo récord en lo que tanto criticó. En la historia hay ejemplos de una transformación gradual y que duran años, el presidente trae prisa, mucha prisa.

Carpe Diem

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