María Eugenia Espriú de Delgado en la UCAN

Por Sergio Mejía Cano

La señora María Eugenia Espriú Salazar de Delgado, tomó protesta el pasado viernes 15 del presente mes, como integrante de la Unión de Columnistas y Articulistas de Nayarit (UCAN), protesta que fue recibida con gran beneplácito de los demás integrantes ahí presentes, cuya sede fue el Laboratorio de Arte Teatral y Escénico de Nayarit (LATEN), sito en la calle Morelos 139, en el Centro Histórico de Tepic, cuyo anfitrión, el Maestro Luis Alberto Bravo Mora, atendió el evento ofreciendo un rico y aromático café acompañado de sabrosos bocadillos.

La señora María Eugenia Espriú de Delgado, es esposa del exgobernador del estado de Nayarit, Celso Humberto Delgado Ramírez, quien ha sido senador, diputado, cónsul y embajador en varios países. La señora es escritora, así como columnista y articulista en varios medios tanto impresos y ahora de internet, cuya columna muy leída se denomina “Desde el hogar”, en donde habla de la sociedad en su conjunto, reflexiones de vida y congruencias con el decir y hacer, bajo su lema de “aceptarnos y aceptar a los demás tal y como son y somos”.

Doña María Eugenia Espriú de Delgado, no tiene empacho en afirmar que le gusta desde siempre el agregar el “de Delgado” a su nombre, precisamente por ser su esposo quien es, un hombre emblemático de la vida pública de nuestro país; y además, no importándole el supuesto “sometimiento” con el que algunas personas identifican el que una esposa agregue a propio nombre el “de”, porque ella no lo considera así y menos porque Celso siempre la ha impulsado en todo lo que emprende, dejándola libre en su decir y hacer; aunque eso sí, siempre bajo la tutela y apoyo e impulso de su señor esposo.

Esta toma de protesta, estuvo engalanada con la presencia de la excelente soprano Cesia Moroyoki, quien, al enterarse que el papá de doña María Eugenia era el señor Alfonso Espriú Herrera, quien también fue compositor de varias canciones muy conocidas y recordadas, ofreció a los presentes a capela, la melodía “Dime que sí”, cuya autoría es precisamente del papá de doña María Eugenia y, al terminar este evento, esta maravillosa soprano de una voz privilegiada, cantó una aria que será parte de un próximo concierto que se ofrecerá el próximo día 22 de este mes, precisamente en el edificio del LATEN.

Doña María Eugenia, nos llevó de la mano a los ahí presentes mediante una breve semblanza de lo que ha sido su vida al lado de un personaje político de la talla de Don Celso H. Delgado Ramírez, pues lo ha acompañado a todas partes en donde, en servicio de la política exterior llevó la representación de nuestro país.

Comenta doña María Eugenia que, así como fueron grandes satisfacciones el haber estado en muchos países de otros continentes, también hubo momentos amargos y aciagos, tal y como sucedió en Argentina allá a principio de los años 70 del siglo pasado, cuando su esposo fue designado embajador en aquel país del cono sur. Y lo tenso de la situación se dio debido a un golpe de estado por parte de los militares y, como en ese tiempo no había embajada chilena en Argentina, infinidad de argentinos que vieron en peligro sus vidas debido a su forma de pensar y desde luego por otros equis motivos y circunstancias, la embajada de México en Argentina abrió sus puertas a muchos de estos refugiados, conllevando con esto, serias amenazas por parte del nuevo régimen militar y quienes la apoyaban, por lo que de inmediato sufrieron amenazas de muerte y de colocación o lanzamientos de bombas en la embajada mexicana, por lo que en la primera oportunidad enviaron a sus hijos a México al cuidado de sus abuelos. Sin embargo, dichas amenazas no amedrentaron al matrimonio Delgado Espriú, sino que ayudaron en todo lo posible a los “huéspedes”, que así llamaban a los refugiados, y doña María Eugenia se dio a la tarea de atenderlos en todo teniendo que conseguir camas o catres y, desde luego, lo necesario para poder alimentarlos. Recuerda doña María Eugenia que, gracias a lo práctico que ha sido su esposo, cuando se recibió una amenaza de bomba, don Celso sin inmutarse señaló para resguardarse el cuarto de los tiliches y que nadie ocupaba para nada sino nada más para depositar lo que ya no era útil, diciendo don Celso que, si iban a poner o aventar una bomba, en donde menos pensarían sería en ese cuarto siempre desocupado por persona alguna.

Dijo la señora Espriú de Delgado que, en todas partes en donde estuvo al lado de su esposo fueron buenas experiencias, por la diversidad cultural.

Sea pues. Vale.

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