La deformación del idioma español en México

Por Sergio Mejía Cano

Es triste ver cómo debido a que, ahora el lenguaje que hablamos la mayoría de los mexicanos, por lo regular los mestizos, el español que, para ser incluyente, se deben de nombrar los dos géneros; sin embargo, en este sentido, quienes pretenden ponerlo en práctica, deforman aún más este lenguaje producto de la invasión española.

Se oye en los promocionales de la Cámara de Diputados, tanto en la radio como en televisión, así como en sus portales de internet, “las y los diputados”, quizás tratando de incluir el género femenino con el artículo “las”; pero el problema es que, en este sentido, dicho artículo queda en el aire. Queda claro que se entiende que “las” se refiere a las diputadas, pero el problema es que podría haber gente que se quede pensando qué significa “las”, a qué se refiere este artículo, porque tal y como se cita o lo citan al hablar o escribir también en los medios informativos, se podría intuir que “las” es otro ente muy diferente a los diputados que, en sí, ya encierra ambos sexos, por lo que en cierto sentido, el artículo “las” queda volando literalmente; por lo que entonces, lo más sensato sería decir “las diputadas y los diputados”

Se ha puesto tan de moda el lenguaje “incluyente”, que ya se han dado aberraciones tales de este idioma español que, ahora hay personas que quieren se incluya también la “e” al referirse a determinadas palabras; como en un programa de un portal de internet de “Sin Embargo”, en un programa denominado “Los periodistas”, en donde recientemente, uno de sus conductores de nombre Álvaro Delgado, le dice al otro conductor, Alejandro Páez que, si ahora con esta moda tendría que haber necesidad de cambiarle el nombre a su programa alargándolo a decir en lo sucesivo como “Los periodistas, los periodistos y los periodistes”, para incluir así, a ambos géneros y más allá, tal vez al llamado tercer sexo, es decir, a los homosexuales.

Hasta diciembre de 2019, la palabra “desafortunadamente” no existía en el diccionario de la Real Academia Española (RAE); sin embargo, posiblemente a que mucha gente la ha usado desde siempre, ahora ya aparece, aunque anteriormente la misma RAE informaba que sí existían las palabras “desafortunado y desafortunada”, explicando que, se refería a personas o situaciones sin fortuna y que, para sustituir la palabra “desafortunadamente” estaba la palabra “infortunadamente” de infortunio. Sin embargo, ya desde el año 2020 la palabra “desafortunadamente” ya está agregada en la RAE con sus acepciones referentes.

También se acepta ahora también la palabra “presidenta”, pero que la misma RAE la pone como “la esposa del presidente”. Y aquí siempre se ha generado polémica, como cuando corrió en las redes sociales un video en donde una mujer, al parecer de origen colombiano, exponía que la palabra presidenta estaba tan mal como querer también imponer la palabra “gerenta” como femenino de “gerente”, lo que sería absurdo y aberrante. Y en cuanto a otras cosas materiales, decía esta señora que tal y como iban las cosas, tal vez no tardaría el día en que a las puertas también se les dijera “puertos”, a las ventanas “ventanos”, a los escritorios “escritorias”, etcétera.

Sin embargo, en los gentilicios también hemos deformado en grado sumo el idioma español; hemos, porque me incluyo debido a que me he ido con la finta, hasta que busco en el diccionario si la palabra que oí es correcta o no. Porque ahora se pronuncia y se escribe, la palabra “tepicenses”, palabra que no existe en ningún lado de la RAE, ya que el gentilicio de los nativos de Tepic, Nayarit, México, es “tepiqueño y tepiqueña”.

Bien se le podría achacar esta deformación del idioma español al expresidente Vicente Fox Quesada, cuando empezó con aquello de “chiquillas y chiquillos, y de ahí pal real, mucha gente siguió este ejemplo a pesar de que Fox Quesada jamás dio muestras de ser una persona culta.

Y a propósito de cultura del lenguaje, en Nayarit quien puso la muestra de decir “tepicenses” fue, probablemente el exgobernador Roberto Sandoval Castañeda, quien utilizó esta palabreja desde que era candidato a la Presidencia Municipal de Tepic; tan así la pronunciaba que, desde entonces mucha gente la utiliza como si estuviera bien dicha, incluso alguno o todos los medios informativos nayaritas.

A un periodista que infortunadamente ya no está con nosotros, le dije cierta vez que revisara su hemeroteca y buscara hasta antes del 2009 cuándo había escrito la palabra “tepicenses”, y no la encontró. 

Sea pues. Vale.

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