¡De los Miserables…al Nosotros los Pobres!

“Un líder es un repartidor

de esperanza”.

  Napoleón Bonaparte

Por Luis Alberto Bravo Mora

Nayarit de los 50’s a principios de los 80’s era reconocido a nivel nacional como el granero del país por lo noble de sus tierras, no nos preocupamos por el desarrollo turístico, científico, comercial, industrial, cultural  porque el campo nos daba todo, jamás invertimos en la cultura porque el alcohol nos divertía lo suficiente, consecuencias de esto son muchas las que cargamos sobre la espalda todos los nayaritas, errores de nuestros antepasados que no hemos sabido superar y jamás hemos desarrollado tampoco la necesidad de hacerlo, todo nos ha llegado cincuenta años tarde, el atraso en educación nos da ese margen al resto del país, una Universidad que nos llegó tarde y que jamás fue atendida correctamente, dándoles una “autonomía” que termino en libertinaje, de la cual aún no se logra salir, los años y el  estado de confort les ha grabado la apatía y la corrupción en el ADN por encima del “Por lo nuestro a lo universal”

Por allá en el ya algo lejano año 1999 tuve un maestro en la Facultad de Derecho el licenciado Ramon Toris Arias (qepd) precisamente en la UAN; Nos impartía en ese año la materia de Ética, después de ese curso él se convirtió en un gran amigo y que bueno porque en el primer año nuestra experiencia como maestro-alumno fue desastrosa. Bueno pues el buen maestro Toris solía iniciar su exposición a partir de la novela de Victor Hugo “Los miserables” más o menos así:

La acción comienza en 1815 con la llegada de Jean Valjean, el personaje principal de la obra, después de una sentencia de diecinueve años de prisión: víctima de un trágico destino, originalmente sentenciado a cinco años de prisión por robar pan para alimentar a su familia, ve ampliada su sentencia tras varios intentos de fuga. Su pasado como convicto lo abruma y, en cada ciudad que pasa, es rechazado por ser un exconvicto con un pasaporte amarillo. Solo el obispo Myriel le abre la puerta para brindarle alimento y refugio. Jean Valjean profesa odio-amor y resentimiento hacia la sociedad. Sin ser muy consciente de sus actos, roba los cubiertos de plata del obispo y huye por la ventana. Cuando es detenido y llevado por la policía ante el obispo Myriel, este último cuenta a la policía que él le había regalado la vajilla de plata y que incluso había olvidado darle dos candelabros también de plata, consiguiendo así que Valjean quede libre de nuevo. Después dice a Valjean que lo perdona y le ofrece los candelabros de plata haciendo que prometa que redimirá su vida y se transformará en una persona de bien.

El maestro Toris tenía muy bien memorizada la novela completa y en verdad disfrutaba contarla, pero una de sus frustraciones era que siempre al preguntar cuántos la habían leído solo un par de manos se levantaban para confirmar esa lectura y después preguntaba cuántos han visto la película “Nosotros los pobres” y entonces los más de cien alumnos por aula levantaban sus manos para orgullosamente señalar que esa si la conocían, estamos hablando de estudiantes en el penúltimo semestre de la carrera de leyes en la UAN el chiste se cuenta solo, pero vayamos al punto; el entusiasmo del maestro Toris por cambiar la mentalidad de los estudiantes de derecho a partir de esta nueva materia en la facultad era mucho, leía muchísimo para intentar sembrar en nosotros una nueva manera de pensar y de accionar; a partir de la asignación de esta materia él había tenido su propia epifanía así como el mismo   Jean Valjean, él sabía que en esas aulas estaba el futuro del estado y que estas tierras necesitaban urgentemente que su gente cambiara de mentalidad, de esta manera una y otra vez nos llevaba a la lucha infernal entre la ética y la moral desde la novela de Victor Hugo y en la mayoría de los intentos chocaba contra la pared, al final del semestre nuevamente preguntaba cuántos han leído Los miserables? Las mismas dos o tres manos se volvían a levantar y el maestro trataba de ocultar en su rostro la frustración que esto le producía; hoy en este Nayarit de la nueva normalidad veo en la figura del Dr. Miguel Ángel Navarro Quintero Gobernador del estado a mi querido maestro Toris intentando cambiar la mentalidad y con ello el actuar de su gente, pero, así como a mi maestro lo veo también chocar una y otra vez contra los muros de palacio de gobierno.

Pero a diferencia de mi maestro el Dr. No toma referentes literarios ni mucho menos su experiencia a través de todos los caminos recorridos y tampoco ha vivido su propia epifanía que lo lleve a redimirse, parte de otras circunstancias mismas que lo han hecho tomar decisiones que lo alejan de aquellos a los que quiere ayudar, cambiar y porque no, proteger; sus acciones en contra de los que con él caminaron en campaña son confusas y lo muestran ante los ojos del ciudadano como un líder berrinchudo puesto que falla la manera de comunicar lo que está sucediendo, venia teniendo acciones políticas que lo mostraban como un líder diferente humanista, varios conflictos así lo iban posicionando pero entonces llegó la nombrada “Ley Navarro” y desato una avalancha de confrontaciones que hoy lo tienen distanciado con la gente trabajadora, una guerra sin cuartel contra los sindicatos y otra más pareciera hasta personal con los maestros, despidos injustificados en contra de los familiares de todo aquel cercano a los  Montenegro, detenciones arbitrarias en contra de los maestros durante el paro laboral, señalamientos “anónimos” y aparentemente oportunos en contra de los lideres sindicales, entre muchas otras cosas que lo van mostrando ante la sociedad como aquel personaje llamado  Javert, quien interpreta a la justicia, implacable y rígido, quién  ha puesto todas sus energías en la ley, su religión. Pero que no deja de ser el antagónico y es aquí precisamente donde el Dr. Navarro Quintero debe de encender los focos rojos porque ser el malo de la historia no le va a ayudar en nada para lograr esos cambios en el Nayarit que tanto anhela, urge que cambie de asesores, urge que tome el control de su gabinete preocupado más por revanchas personales que en acompañar en un verdadero cambio al Gobernador, es urgente que el Dr. Navarro retome los fundamentos de su oficio y aplique la naturaleza de la política, Nayarit es verdad necesita cambiar y si es verdad también la mayoría de los cambios propuestos por el Gobernador son urgentes pero las maneras lo están llevando a un laberinto del cual ya no va a poder salir y al igual Javert tendrá que abandonar sus objetivos a través del sacrificio de su imagen en la historia, jamás debe perder la noción de que los nayaritas somos “inocentes” espectadores de “Nosotros los pobres” y apáticos lectores de “Los Miserables” a casi un año de asumir el poder hoy es el momento corregir o mandar todo al demonio para continuar así. 

Esta historia continuará.

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