Por José Guadalupe Rocha Esparza

Un punto importante para la sabiduría en la vida es la proporción entre el presente y el porvenir. Son frívolas las personas que viven demasiado en el presente; tímidas e inquietas las que viven en el porvenir de manera sobrada. Rara vez se guarda el justo medio. Quienes corren con impaciencia hacia las cosas futuras se fatigan durante toda su existencia.

En lugar de ocuparnos sin cesar de planes e inquietudes del futuro, o de entregarnos a la nostalgia del pasado, nunca debemos olvidar que solo el presente es real, que sólo él es cierto, lo cual hace que, porvenir y pasado sean ambos de mucha menor importancia de lo que parece. La lejanía, que empequeñece los objetos para la vista, los abulta para el pensamiento.

En resumen, sólo el presente es verdadero y efectivo; es el tiempo realmente ocupado. Cada hora de nuestra existencia es bienvenida, sin turbarla con desilusiones del pasado o aprensiones para el porvenir. Es, pues, completamente insensato rechazar buenos momentos e instantes o echarlos a perder por inquietudes del porvenir o por disgustos del pasado.

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