Por José Guadalupe Rocha Esparza

Innovar es un camino sinuoso, poco predecible, deseable para conseguir el éxito. Innovación es encontrar una mejor forma de hacer las cosas. Es romper una regla convencional; es retar frecuentemente lo establecido; es aceptar el riesgo como parte del viaje y poner manos a la obra, usualmente a contracorriente de muchos detractores. Pocos elegidos en alcanzarla.

Dick Fosbury la alcanzó. Rompió esquemas, quebrantó la lógica. Cambió para siempre la forma de entender y practicar el salto de altura, un salto raro hacia atrás que hizo historia el 20 de octubre de 1968, un salto de cara al cielo por arriba de una barra de 2.24 metros, con la espalda arqueada y las piernas flexionadas, propio de un excéntrico, genio, loco o chiflado.

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