Caro Quintero ya no tiene nada qué aportar que no se sepa ya

Por Sergio Mejía Cano

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ha dicho constantemente en sus conferencias matutinas que México no es colonia de ningún país, mensaje dirigido sobre todo a los Estados Unidos, sobre todo cuando enfatiza respecto a determinadas injerencias del vecino país del norte en cuestiones políticas de nuestro país.

Sin embargo, el hecho de que acepte sin chistar extraditar a supuestos delincuentes mexicanos a aquel país, se podría considerar de inmediato como una sumisión hacia los gobiernos gringos y de que dicho colonialismo sí existe tanto en la forma como en el fondo, pues si una personas señalada por los gringos como delincuente y pide su extradición hacia los Estados Unidos, sin que el mexicano jamás haya pisado suelo norteamericano, pues podría considerarse como un “sí señor, lo que usted diga”.

Casos emblemáticos lo son a priori, el del sinaloense Joaquín Guzmán Loera, más conocido en el bajo mundo de los narcotraficantes como “el Chapo” y, desde luego, el de Rafael Caro Quintero, pues ambos han afirmado jamás haber puesto un pie en aquella nación, lo han dicho en diversas entrevistas y más, ahora Caro Quintero, que fue reaprehendido recientemente y de inmediato el gobierno gringo pidió su extradición para ser llevado ante “la justicia” en aquel país norteño.

Así que, si Caro Quintero jamás ha delinquido en dicho país del norte, entonces ¿por qué mandarlo para allá? El mismo Rafael Caro ha confesado haber enviado mariguana hacia los Estados Unidos, nada más pura mota y ningún otro tipo de droga artificial, puro zacatito vacilador; y por esto, obviamente que no se le podría acusar de haber delinquido en ese país, pues si jamás ha puesto un pie allá, ¿cómo es posible que se le quiera juzgar allá? ¿Por qué los gringos quieren cebarse en un mexicano y no en quienes comerciaban con Caro Quintero, precisamente en los Estados Unidos?

¿Se sabe acaso de algún gringo que haya sido detenido, juzgado y sentenciado en los Estados Unidos por comercializar con algún tipo de droga? Así que ¿qué culpa podría tener Caro Quintero por mandar mariguana hacia los Estados Unidos, siendo que en aquel país aman y promueven la economía de mercado? Así que, si hay quien compre allá algún producto mexicano, pues cualquier mexicano se puede parar en la frontera norte y ofrecer su mercancía y, si hay quien compre, pues qué mejor, se está atendiendo esa economía de mercado tan promocionada por los empresarios y gobiernos gringos.

No pude encontrar la referencia, pero se me grabó muy bien una anécdota de cuando un congresista norteamericano señaló enfáticamente que México era un trampolín para que entrara la droga a los Estados Unidos y, se dice que hubo un mexicano que le retobó a ese congresista gringo aclarándole que, en donde hay un trampolín, es porque hay una alberca y, obviamente que esa gran alberca es precisamente los Estados Unidos de Norteamérica. Así que en lo que deberían de poner atención los gobiernos gringos, es en atender a sus millones de drogadictos y no a quien les vende mariguana mexicana.

Esto de querer los gringos allá a Caro Quintero, nada más podría ser por dos cosas: callarlo definitivamente o hacerlo hablar respecto a sus conexiones de aquel entonces en que saltó a la fama; sin embargo, en cuanto a esto de que llegara a cantar, ¿qué le podrían sacar a Caro Quintero los gringos si la mayoría de los personajes de aquel entonces, muchos de ellos ya no existen o ya están más allá del bien y del mal, lo mismo que el mismo Rafael Caro, quien por cierto, por más poder que haya acumulado en su mundo criminal, ¿qué poder podría tener ya si ya ha sido sustituida por las nuevas generaciones delincuenciales? Ahora con la tecnología de los dones y el nivel satelital, ¿qué cultivos de mota podría ocultar ya ante los ojos del gran hermano gringo?

El hecho de que los gringos quieran extraditar a su país a Caro Quintero, sería algo tan aberrante como si por ejemplo, uno de nuestros hijos le vendiera droga, cerveza y toda clase de enervantes al hijo del vecino y, luego que dicho vecino nos pidiera que le entregáramos a nuestro hijo para castigarlo en su casa por estar vendiéndole esas cosas a su hijo, siendo que nuestro hijo jamás se metió a la casa del vecino para surtir a ese hijo de vecino, sino que todo fue de la puerta o la ventana hacia adentro. En un caso así, ¿es culpable el vendedor o el comprador? ¿A quién habría que castigar en un caso así? Claro que al hijo del vecino por comprar y no al nuestro.

Sea pues. Vale.

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