Festín colorido

Por José Guadalupe Rocha Esparza

La máxima fiesta del pueblo oaxaqueño es la Guelaguetza, donde reina alegría, color, música, folclor, cultura y misticismo en el Cerro del Fortín, evento que propicia la hermandad de las regiones del estado, oda a la algarabía y la unidad, tradición e historia que se siente y palpa en Oaxaca de Juárez, de Díaz, de Vasconcelos, de Henestrosa, de Tamayo y más. 

Desfilan las coloridas delegaciones de Heroica Ciudad de Huajuapan, Heroica Ciudad de Tlaxiaco, Huautla de Jiménez, Juchitán de Zaragoza, Putla Villa de Guerrero, San Felipe Usila, San Juan Bautista Tuxtepec, San Pedro Pochutla, Santiago Juxtlahuaca, Santiago Llano Grande, Santiago Pinotepa Nacional, Santo Domingo Tehuantepec y los Valles Centrales.

Con chirimiteros en gamuza, cueros, máscaras y sombreros, bailan la Danza de los Rubios, Danza de los Diablos y Danza de la Pluma; los jarabes del Valle, Mixteco y Usileño; los sones mazatecos y las Chinas Oaxaqueñas, coreándose al final, a una sola voz, la nostálgica “Canción Mixteca”, de J. López Alavés: “¡Qué lejos estoy del suelo donde he nacido!”

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