¡Lo más difícil de esta vida es aceptar que cometiste un error!

“Lo que el maestro es,

es más importante que

lo que enseña”.

-Karl Menninger.

Por Luis Alberto Bravo Mora

28 de junio de 1998: mi cita era en la calle Zacatecas del centro de Tepic. La hora no la recuerdo exactamente, pero en esa notaría, realizaría mi examen final de Derecho Mercantil, del sexto semestre por el licenciado Juan Echeagaray. Seríamos cinco los evaluados a esa hora, y yo sería el último en pasar. Mientras tanto, al otro lado del mundo, exactamente en Francia, se llevaba a cabo el partido de ‘octavos de final’ del mundial “Francia 98”, entre el país sede: Francia, vs Paraguay, donde jugaba el jugador favorito del licenciado Juan Echeagaray: “Francisco Cardoso”, jugador emblemático de los diablos rojos del Toluca (el corazón de mi maestro como el de miles de mexicanos estaba con Paraguay); uno a uno fueron pasando mis compañeros. No les tomaba mucho tiempo estar en la oficina: salían entre tristes y apachurrados, pero no les tomaba muchos minutos salir de allí.

Tocó mi turno y por primera vez conocía el interior de la oficina del maestro Echeagaray. Debo reconocer que hasta ese momento era el mejor maestro de la carrera de Derecho, así que los nervios me estaban haciendo pedazos.

El maestro era todo un personaje en clase: de lo mejor de la literatura de Jorge Ibargüengoitia, y eso me agradaba mucho. Sin problema, el maestro podía ser el protagónico de cualquiera de las obras del finado dramaturgo; el manejo del humor, la ironía y el sarcasmo en sus clases, lo hacían único. Muchas veces se burlaba de sí mismo y era muy divertido escuchar sus anécdotas en el mundo del litigio y la política nayara. Pues bien, mi entrada coincidía con el silbato de inicio del gol de oro, y al verme, el maestro hizo cara de: “¡no puede ser, todavía falta usted!”. Yo puse cara de baboso (la tensión era mucha y pues tampoco tenía muchas como para escoger) y me preparé para mi examen. El maestro observaba la tv, y después me observaba a mí, una y otra vez sin decir una palabra… yo, sentado frente a su escritorio, con una sonrisa en mi rostro, y entonces me soltó con mucho pesar su decisión: “Bravo tienes cien, ándale, que te vaya bien”. Yo le pregunté: “¿de verdad licenciado?”. “¡Sí! -me contestó tajantemente-. Ándale, que te vaya bien”. ¡Entonces me levanté! y me dirigí a la puerta; y justo cuando la abría, el licenciando me dijo: “Que lo repruebe la vida”. entonces cerré la puerta y volví a sentarme frente al licenciando: “Ah no, licenciado, a mí me reprueba usted”. “¿Qué? -Contestó el licenciando asombrado-. “¿Está seguro de lo que me está pidiendo Bravo?”. “¡Sí licenciado!”, le dije. Con todo su pesar tomó el control de la tv y la apagó. Así, con todo dolor comenzaron las preguntas.

En unas me extendía y en otras no tanto, hasta que el examen terminó. “Tiene usted ochenta”. No fue el cien, pero ese ochenta ¡yo me lo había ganado! El maestro me miró y tomó el control, encendió la tv y Paraguay estaba justamente en ese instante recibiendo el gol de la derrota. “¡No puede ser!”, Exclamo el licenciado. Yo volteé a ver la tv y salí de ahí lo más rápido que pude. Ese era mi maestro Juan Echeagaray: un tipazo.

El pasado viernes, a través de la UCAN, me tocó compartir el pan y la sal con él, nuevamente después de muchos años, hoy como Secretario de Gobierno, definitivamente un puesto a su altura y calidad, y pues bueno, obvio mi tema era cultura, ¡como siempre señores!

La cultura y el arte: la deuda perenne de esta administración

El hoy Secretario de Gobierno, inició su desenvolvimiento escuchando la presentación de cada uno de los compañeros de la UCAN, posteriormente hizo lo propio y habló sobre el trabajo que realiza en esa área, su amistad con el actual Gobernador, lo que se ha tenido que trabajar en este año, sobre el pasado informe de gobierno y un largo etc.

Yo lo escuché con mucha atención, y me di cuenta que sigue conservando su carisma y buena actitud que hace veinte años o más. Pues bien, así fueron enunciados los logros hasta ahorita, de esta administración, y muchas preguntas rondaban mi cabeza: por qué si el Gobernador ha tomado el toro por los cuernos en la UAN, en Bahía recuperando terrenos, playas y hasta el nombre, los sindicatos los ha aplacado, han caído varios corruptos y un largo en verdad, un largo etc., ¿por qué entonces el Gobernador aparece en el lugar veintiséis de las encuestas? Un lugar muy bajo para el trabajo que se ha venido realizando honestamente. Pues bien, la respuesta esta en CULTURA, ¡sí señores! Mientras se siga ignorando esta área que parece no interesarles, pues no habrá manera en que la percepción social cambie respecto al trabajo de esta administración. No hay nadie ni nada que amortigüe los ataques diarios y constantes de los inconformes. Mientras no haya nada que aminore la imagen de rudo, insensible y vengativo que a diario se le endilga al Gobernador, toda vez que el área sensible de esta administración siga siendo ignorada, claro está que el gobierno humanista, sensible y responsable que hoy tenemos, jamás será percibido por nuestra sociedad. ¡El cambio es cultural o no lo es, así las cosas!

Mientras pasaban estas cosas por mi cabeza, llegó mi turno de preguntar, y no sin antes saludar a mi admirado maestro, claro, para después como en aquella ocasión del mundial de futbol, cambiarle el semblante de su rostro: “Maestro”, le dije -porque uno jamás deja de llamarle maestro a quienes le aportaron algo a su vida, ¡son y siempre serán los maestros!-, “¿Pues bien… maestro -proseguí-, qué pasa en cultura? ¿Por qué el abandono en esta área es tan evidente? El informe de Gobierno en cultura es patético, por decir lo menos, podemos compararlo con cualquier otra administración y la diferencia será abismal maestro, ¿qué está pasando? ¡Cualquiera puede checar el informe de gobierno en redes y comprobar lo que aquí señalo, poco les falto para anexar la lista de visitantes del museo de Bellavista para tener por lo manos algo que contar!”.

El maestro me miraba como en aquella ocasión, confundido y sorprendido, pero su honestidad y sinceridad como siempre le harían contestar contundentemente y con la verdad: “ya lo dijo el mismo Gobernador: simplemente hay funcionarios que no van a su mismo paso, y tienes toda la razón, en cultura hemos fallado totalmente. El Gobernador lo tiene claro y ya lo trae en sus pendientes, ¡de eso puedes estar seguro Luis Alberto!”.

Después nos comentó de la importancia de la cultura y el arte en nuestra sociedad; lo tiene bastante claro, ya no entramos en más detalles. Ante esa respuesta cualquier otro comentario estaba demás. Pues bueno, ahora esperemos que el cierre de año sea diferente y que ahora sí, en verdad, vengan buenas cosas en esta área. Ya lo dijo el secretario de finanzas: “recursos hay en el CECAN”, y hoy lo confirma el Secretario de Gobierno: “ya se tiene que trabajar por el desarrollo del arte y la cultura en todo el estado y dejar de centralizar todo el esfuerzo solo en la Capital”.

Por lo pronto yo me quedaré como ayer me lo decía un querido y admirado amigo: siendo el único iluso en todo el Estado que cree que ¡algún día se le inyectarán carretadas de dinero a cultura!

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