Mira tú, qué casualidad

Por Sergio Mejía Cano

La Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), no ha dejado de estar en el ojo del huracán mediático en lo que respecta al caso de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos desde aquella noche del 26 de septiembre de 2014. Y, si bien, de acuerdo a lo que se decía anteriormente de que el ejército mexicano era intocable y prácticamente no se publicada nada sobre las fuerzas armadas del país, a partir de los tristes acontecimientos de aquel fatídico 2 de octubre (no se olvida) de 1968, poco a poco se fueron publicando aspectos sobre el actuar de la SEDENA y más, por como actuó tanto en los años 60, 70 y 80 del siglo pasado, en lo que se ha llamado la guerra sucia, al dedicarse a perseguir a campesinos principalmente del estado de Guerrero y a estudiantes disidentes del régimen dictatorial en aquellos nefastos años en nuestro país.

Y, hoy en día, se ha estado cuestionando más a la SEDENA debido a que las investigaciones sobre el caso Ayotzinapa recaen a cada instante sobre las fuerzas armadas, además de otras corporaciones policíacas tanto estatales como municipales y federales, pues de alguna forma se detienen las investigaciones o se les da otro curso o se tratan de desviar dichas investigaciones. Ahora está el dicho de los padres de estos estudiantes y los abogados que los defienden, de que en cuanto se llega al ejército, todo se detiene, y más hoy, porque se dice que se filtró un documento de la Fiscalía General de la República (FGR) a un diario de circulación nacional que no de debería haber dado a conocer aún, porque supuestamente por su publicación, se violenta el debido proceso para detener y enjuiciar a los presuntos responsables del caso Ayotzinapa en donde precisamente se ha documentado que están involucrados varios militares de alto rango. Y más aún, porque se ha dado a conocer que la propia FGR retiró más de 20 órdenes de aprehensión en donde se mencionaba por lo menos a 16 militares, hecho que ha puesto a pensar mal a gran parte de la población con el consabido de que mira tú, qué casualidad.

Y ahora con la renuncia del fiscal nombrado para el caso Ayotzinapa, Omar Gómez Trejo, precisamente por el actuar del Fiscal Alejandro Gertz Manero, pues se dice que ha habido grandes diferencias entre dichos fiscales y, desde luego, el disgusto de Gómez Trejo al desistirse la FGR sobre las órdenes de aprehensión, porque dichas órdenes estaban bien sustentadas y habían costado mucho trabajo llegar a la conclusión del involucramiento de algunos militares.

Respecto a los militares, se ha dicho que al involucrarse con criminales se debe a la corrupción imperante, por lo que algunos de ellos son cooptados por el llamado crimen organizado (lo único organizado en este país, según Vicente Fox); sin embargo, también habría que pensar que tal vez se tienen que aliar a los grupos criminales mediante amenazas, no a los militares precisamente, sino con hacer daño a sus familias. Es bueno recordar lo que se documentó en su momento en aquel caso denominado como el “culiacanazo”, en donde se documentó que las fuerzas armadas se tuvieron que desistir de la detención de Ovidio, uno de los hijos de Joaquín Guzmán Loera (el Chapo), debido a que algunos de los militares que participaban en el operativo, quienes protegían a Ovidio les habían dicho a varios de los militares que tenían bien ubicadas a sus familias y, que en caso de no dejar las cosas como estaban, procederían en contra de esas familias de los militares.

Obvio que existe la posibilidad de que no nada más los militares podrían ser víctimas de este tipo de extorsión, sino también elementos policíacos de diversas corporaciones de las fuerzas del orden. Pero, como la naturaleza humana tiende en algunos de sus congéneres a facilitarse las cosas, aceptando sobornos o grandes cantidades de dinero, también los hay cuyos principios son incorruptibles y bajo ningún concepto aceptan ser parte de la corrupción, a menos que, como se dice líneas arriba, sean sus familiares las que podrían sufrir severos daños en caso de que no se alineen dichos elementos a las órdenes de quienes emiten las amenazas en contra de sus familias. Y, desde luego que, hay que aceptar también aquello tan popular de que para todo hay gente y de que con dinero todo se puede o aplicando aquello también de “plata o plomo”; y, en determinados casos, cómo desistirse del dinero fácil o de proteger a la familia; una verdadera encrucijada para los de las fuerzas armadas y corporaciones policíacas.

Sea pues. Vale.

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