Por Luis Ignacio Palacios

Una de las elementales funciones de los Ayuntamientos, es la de proveer bienes y servicios a los ciudadanos que viven en su territorio, seguridad, agua potable, iluminación pública, vialidad, espacios de esparcimiento, mantenimiento de calles y avenidas, ah…! y tránsito municipal. Todo lo cual, en la ciudad capital de los nayaritas, por una irresponsabilidad mayúscula del gobierno del perredista Francisco Javier Castellón, brilla por su ausencia.

Su candidatura despertó simpatías, merced a su currícula de haber sido rector de la UAN, su paso por el Senado de la república, en dónde a cargo de importantes comisiones hizo un digno papel; sin embargo a los largo de estos dos años y meses, una a una de las carencias de operación para cumplir con sus delicadas responsabilidades, se han trocado en una enorme decepción y el consecuente enojo de los ciudadanos víctimas de la delincuencia, de los baches de calles y avenidas que son auténticos cráteres urbanos.

Javier Castellón, es víctima de sí mismo, de no tener los atributos del político que debe elevarse de sus aflicciones y no darle curso a sus contentamientos, eso en su entorno personal y privado (no hablaré de los trascendidos  que nos dicen de que tiene novia y anda enajenado en su enamoramiento que le hizo comprar todo el menaje de casa en una mueblería de Guadalajara) y es víctima de los grupos políticos y de presión que llegaron junto con él al poder de la comuna.

El edil de nuestra ciudad capital, ha sido incapaz de generar una adecuada política de seguridad pública, en el ámbito de su competencia que es la de prevención de la delincuencia por parte de la Secretaría de Seguridad Pública del Ayuntamiento de Tepic, puesto que no solo en las colonias de clase media y alta sino en todas las zonas de la ciudad, los robos a casa habitación es una constante.

Javier Castellón, no solo no ha podido disminuir la enorme carga burocrática de decenas, cientos de empleados “de confianza” que ya fueron sindicalizados, en el inaudito que tienen como sueldo el nivel 7 (salarios superiores a 30, 40 mil pesos mensuales –sin contar los 3 meses de aguinaldo) sino que el llevó a sus incondicionales y ha incrementado esta nómina innecesaria e improductiva.

Javier Castellón, no ha tenido el talento para bajar recursos extras de la federación para programas de desarrollo o infraestructura de la ciudad capital de Tepic, ha tenido que entrar el gobernador del Estado para meter recursos extras a las obras necesarias para mejorar la vialidad y servicios de la ciudad capital; si bien su presupuesto es deficitario, no ha tocado las inauditas prestaciones que recibe su burocracia.

Ejemplos de indolencia son muchos, baste ver las alcantarillas metálicas destruidas por su uso, la de avenida Jacarandas casi esquina de la Insurgentes es un peligro permanente para desgracia de los automovilistas.

El sistema de Agua potable y alcantarillado, no cumple con la ley administrativa que rige su funcionamiento;  han sido incapaces de llevar a cabo los cobros a deudores morosos en base al procedimiento administrativo de ejecución; siguen violando los derechos fundamentales de las personas que omisos en sus pagos, no reciben los requerimientos conforme a la norma; de plano, llegan y perforan banquetas y calles para hacer el cierre inconstitucional del servicio del vital líquido para todo hogar.

La administración de Francisco Javier Castellón no tiene una adecuada política de comunicación política; su agenda personal es un desorden, y su política de comunicación social es precaria, absolutamente discriminatoria.

Los aparatosos cuerpos de “consulta” y “planeación” ciudadana del municipio, lo integran ex funcionarios estatales y seudo intelectuales, sirven como club de elogios mutuos, en un solipsismo ditirámbico.

Un gobierno municipal, alejado de las fuerzas sociales, de sus organizaciones productivas, de los medios, encerrados en sí mismos y de espaldas al pueblo que los eligió; no tienen empatía, no generan consensos ni adhesiones ciudadanas; lo que confirma una vez que la “izquierda” en México, llámese como se llame, PRD o Morena, son buenos, excelentes agitadores y pésimos gobernantes.

Sus tribulaciones, sus incapacidades administrativas y políticas son consustanciales, así como sus inocultables pleitos por la talega de los recursos públicos, sobre todo los que no son auditables, ingresos propios en multas de tránsito y policía; y en ésa cueva de ladrones que se llama la dependencia de funcionamiento de negocios y sus fiscales que roban a placer al comercio establecido y ambulantaje sin freno alguno.

El presidente municipal, la síndico, los regidores y funcionarios del Ayuntamiento, sus empleados de confianza y sindicalizados, son una vergüenza por sus incapacidades de dotarle a la ciudadanía seguridad y adecuados servicios, son la epítope de la irresponsabilidad y despilfarro de los recursos públicos. Pobre Tepic… pobres de todos nosotros.

Contacto.-  cronicaslip@gmail.com

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