LA ERA DE LA SANITIZACIÓN Y LA DIPLOMACIA

 “El único presupuesto bueno

es el presupuesto equilibrado”

Adam Smith

Por Dr. Pedro Gonzáles Castro

y Dr. Rutilo Tomás Rea Becerra

Indudablemente, la presencia de una “situación critica” implica necesidad de cambios que siempre estarán en función de la percepción individual de cada sujeto, dependiendo además de su posición respecto al problema. En este sentido, en torno a la actual pandemia y sus efectos económicos, la oligarquía ha exigido la creación de estrategias de estímulos financieros y fiscales para salvaguardar sus intereses, pretendiendo que, como en otros tiempos, el ciudadano de a pie cargue con las pérdidas que se generen. Ante esta situación, el gobierno federal ha sido tajante: la atención será prioritaria hacia los pobres.

A la oligarquía no le ha sido grata esa postura y utiliza todos los recursos que le son posibles, partiendo de su capacidad de intervención, basada principalmente en su estructura larvaria intrafamiliar, lo que le garantiza un amplio ejercicio de dominación. En colusión con algunos gobernadores ha formado un frente común para abogar por sus intereses, ha utilizado permanentemente a la prensa y “redes sociales” con el propósito de desacreditar toda acción que realice la autoridad federal.

Bajo este contexto, no es de extrañar la sincronía demostrada para golpear sistemáticamente y aprovechar todas las oportunidades para mantener sus privilegios, aun a costa del bienestar humano. Sin embargo, la actual pandemia obliga a que los indicadores de calidad de vida sean tema de la actual agenda de políticas públicas desde una perspectiva multidimensional, situación que obliga a pensar en una “nueva normalidad”.

En este sentido, AMLO ha manifestado la necesidad de tomar en cuenta el bienestar y la felicidad de la población, por lo que considera necesario eliminar la medición de Producto Interno Bruto (PIB), ya que históricamente, ha significado mayor dinero en unos cuantos. Y efectivamente, tiene razón. Desde 1940 el PIB se ha utilizado como indicador clave de la política económica, convirtiéndose en un fetiche que encierra grandes limitaciones cuando se requiere explicar los problemas de desigualdad, bienestar y sustentabilidad.

Según Diana Coyle, citada por la BBC[1], en la década de los 30s Simon Kuznets buscaba como medir la economía en su conjunto para ayudar a salir de la Depresión; “medir lo que verdaderamente traía bienestar«. Sin embargo, al estallar la 2da Guerra Mundial, John M. Keynes consideró que no se necesitaba saber cuánto bienestar hay, lo importante es saber “cuánto puede producir la economía y cuál es el mínimo indispensable que la gente necesita consumir, para saber cuánto sobra para financiar la guerra«. Después del conflicto armado, la ONU se encargó de convertir el PIB en una medida estándar global; una medida de bienestar económico que terminó siendo una medida de la actividad en la economía.

Aunque a nivel federal se hacen esfuerzos por mejorar la calidad de vida y el bienestar social, a nivel local existen personajes que continuamente confrontan dichos esfuerzos y además distraen recursos, de los que no se tiene claridad de su destino. En Jalisco, en donde a diferencia de las disposiciones federales, el gobernador suspendió clases en Educación Básica desde el 17 de marzo. Además, se instó a los ciudadanos a no salir de su casa por 5 días, a partir del 20 de marzo. Consecuentemente se ha prolongado el tiempo de confinamiento y, obviamente, los ánimos están exacerbados.

No hay presencia de la Secretaria de Salud, en su lugar, un equipo de “investigadores” de la U. de G., apoyado en un “modelo predictivo”, se ha encargado del contacto con la población a través del Rector de la casa de estudios. El 24 de abril el Gobernador de Jalisco, a través de redes sociales se dice elegido por Dios “para estar al frente de esta crisis”. Luego de ello, califica de “pendejos” a la población vulnerada por las medidas represivas que ha impuesto.

La actual administración, en su corta presencia, ya cuenta con una deuda a largo plazo por 11 450 millones de pesos, es decir más del 65% de la deuda que heredó. Los problemas de seguridad, acceso a servicios, empleo, salud, medio ambiente y vivienda siguen sin resolverse. Durante la pandemia aumentó la tarifa del pasaje urbano en 54 rutas, sin que haya cambios sustantivos en el servicio. Sumado a ello, la presencia de la contraparte política no existe. Indudablemente, el gobernador del Estado tiene manga ancha y no lo desaprovechará en víspera de los próximos tiempos electorales.

En resumen: el ambiente político en Jalisco esta “sanitizado”, todos los grupos están  reducidos a nivel seguro. No son amenaza para el grupo en el poder. La única posibilidad de avanzar, por el momento, es a través de la diplomacia.

[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-45122151

 

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