>> La gravedad de la pandemia en la gente que no atiende

 >> El angustioso llamado del gobernador Echevarría

Luis Ignacio Palacios

La evolución de la angustia existencial que tiene el gobernador Toño Echevarría, va en ascenso; hace unos días, lo ví en su blindada Suburban llegando a casa de gobierno, traía en su rostro una expresión de su chingada madre; y era explicable, a los minutos hizo circular el último de sus mensajes que vía FB realiza para explicar las medidas necesarias para paliar la pandemia que vivimos.

Sin embargo, siendo una comunidad la que gobierna más que de desobedientes, sino de auténticos liberticidas, el mensaje final ha sido dramático, aunque algunos cofrades opinadores lo califican de melodramático; el llamado a la responsabilidad social, la descripción del tétrico cuadro médico del cómo se atiende a un enfermo en etapa terminal de la infección del Covid-19, y la amenaza velada que se tomarán medidas institucionales extremas, son, digámoslo en lenguaje coloquial, auténticas llamadas a misa. Dijo Toño:

“Estamos ante la última oportunidad de frenar responsablemente, entre todos, la amenaza contra los nuestros, antes que el dolor masificado nos lleve a un confinamiento espontáneo de duelo. Hoy apelo a su madurez, pero no descarto dolorosas medidas de mucha fuerza institucional, si en breve no se modifica la conducta ciudadana, de manera consciente y voluntaria”

En el mensaje les envía la responsabilidad de emitir medidas a los Ayuntamientos y que respaldará las normas de aislamiento que emprendan para contener los contagios, ya que serán los alcaldes de cada municipio quienes definan la estrategia de protección.

Exhortó a las personas a cuidarse y cuidar a los suyos, pero también al resto de la ciudadanía, ya que ahora existe la certeza de que el Coronavirus no es exclusivo de pacientes con afecciones crónicas, como se aseguraba en los primeros meses, pues ya también han perdido la vida, innumerables personas jóvenes y aparentemente sanas.

Y además, confirma lo que los enterados del ciclo de la pandemia en Nayarit ya sabíamos, que los hospitales ya están llenos y habrá que improvisar campamentos de lona para recibir a los miles que enfermarán por no usar cubrebocas y todas las medidas que nos han insistido hasta el cansancio.

Las palabras enfáticas nos explican el porqué de su angustia existencial: “De seguir igual, preparémonos para lo peor, para atestiguar dolorosamente, el sufrimiento de quienes no se cuidan y no cuidan a sus familiares más vulnerables”.

El joven gobernante, que nunca imaginó el calvario que le significa ser gobernador de Nayarit en estos tiempos de flagelos dijo machacador:

“Les pido que tomen en serio este peligro, no espero que lo hagan por mí, deseo sinceramente, que lo hagan por el amor hacia los suyos, pues yo también soy hijo, padre, esposo, hermano, amigo y compañero de trabajo, y al igual que ustedes no quiero perder a nadie, por algo que se pudo evitar”

Es decir, que conforme al talante del importamadrismo del pueblo, del lumpenaje, cuya irresponsable ignorancia es consustancial, poco o prácticamente nada impactará el angustioso mensaje del gobernador de Nayarit, será como dicen los dichos mexicanos, al igual que las mentadas de madre, una llamada a misa, que como sabemos es absolutamente aleatorio para hacerle caso y ser obsecuente al llamado.

El estado de excepción de salud pública que vivimos, solo pudo ser controlado si hubiésemos tenido un gobierno de la república obsecuente, sensato y capacitado para visualizar la dimensión oceánica de la pandemia, de sus enormes consecuencias y aplicar con puntual rijosidad institucional, los mecanismos que la carta magna y las leyes reglamentarias establecen.

Con un presidente de la república encerrado en su arcaica burbuja de negligencia, incapacidad e ignorancia, el país quedó a la deriva, no pudieron convencer a un pueblo que desconfía de sus autoridades de manera permanente; no tuvieron lo güevos suficientes para arriesgarse a imponer restricciones a los derechos fundamentales de los mexicanos.

El estado de derecho impide la restricción de la libertad de comercio, la libertad de tránsito; y sin embargo se impuso de manera irregular; los confinamientos que muchos mexicanos llevamos a cabo por cerca de cien días o más, ha sido inútil, ante la recua de irresponsables que se conducen como si nada; ¿de qué manera se pudo haber hecho..? con la fuerza de la ley, con las facultades que tiene el Estado mexicano para imponerlo.

Desde la represión del 68, los gobiernos padecen el síndrome de acobardados para ejercer la violencia legítima del Estado, ante la vulneración reiterada de la ley por grupos o por particulares.

Y lo grave, es que estas facultades no las tienen los gobernadores del Estados, menos los presidentes municipales; lo cual nos dibuja un escenario de inconsecuencias en ambos lados, un gobierno maniatado en sus límites jurídicos e incapacidades orgánicas para persuadir conductas ciudadanas, y unos gobernados que en su irresponsabilidad mayúscula, son pasto del Covid-19.

En el FB hace días puse el mensaje que sería deseable que el gobierno del Estado, hiciera un censo de los contagiados y los fallecidos, que se registraran sus domicilios para conocer las zonas de contagio en la ciudad, y así aplicar de manera selectiva acciones médicas para evitar mayores contagios, y entre otras medidas confinamiento estricto; y en las zonas de la ciudad que no tienen la recurrencia del fenómeno, tener políticas estrictas de prevención, para el cabal desarrollo de su actividades económicas y sociales.

Es lo mismo que hizo el gobernador Alfaro en el vecino Jalisco en su amplia zona metropolitana que aglutina cinco, seis municipios; y ante mi propuesta, recibí mayoritarias mensajes de aceptación, salvo dos, de personas enajenadas que primero mandaron la ofensa y después la descalificación, suponiendo que este censo de contagiados y fallecidos implicaría la publicación y escarnio de los nombres de ellos.

Tenemos un pueblo con una media de educación de quinto o sexto año; la irresponsable inconsciencia de su conducta de la que hacen gala, es el corolario de la descomposición social que tiene hoy no sólo México, sino una gran parte de la humanidad.

Los países que pudieron medianamente controlar los efectos de la pandemia, tienen gobiernos responsables que no les tembló la mano para imponer el cierre de sus fronteras y a la gente en sus casas, así como ayudas directas a las empresas; y por otro lado, su pueblo tiene niveles de educación superior, que entendieron la gravedad de la crisis, y se aguantaron en sus casas.

Luego de 90 o más días, ya abrieron de manera paulatina su sociedad.

México, al igual que Brasil y Estados Unidos, tendrá el nada honroso distingo de que su gobierno hizo lo que los avestruces ante un ataque, esconder la cabeza y mostrar el cabús; en la mayor muestra de irresponsabilidad política que haya tenido en su presidente país alguno.

Y volviendo a las llamadas a misa del gobernador Echevarría, ya lo dijo, ojalá y que en las próximas semanas, no veamos a las afueras de los hospitales o en las calles a la gente muriéndose con esa tos espantosa que asfixia a los moribundos infectados del maldito Covid-19.

Ocupamos a un Dante Alighieri para que venga a escribir las adiciones a su canto XI, de la Comedia, para narrar los sufrimientos del infierno que se suceden en esta sociedad más que de desobedientes, es de auténticos liberticidas…

Contacto.- cronicaslip@gmail.com

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