NO HAY CAMBIO, NO HUBO DERROTA DEL SISTEMA

La miseria colectiva se ostenta

como continuación del progreso.

Carlos Monsiváis

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Los días de la 4T van envueltos en la incertidumbre por la pandemia y la crisis económica, en ese marco se cumplieron dos años del triunfo aplastante de López Obrador en las urnas y que nadie le puedo regatear absolutamente nada, llegó con legitimidad y de paso les dio el último empujón al PAN y al PRI para desterrarlos, claro por sus malos manejos y estela de corrupción.

Pero también, aunque le duela, ese triunfo no pudo haber sido posible sin los indecisos, que no necesariamente concordaban con las ideas de Morena y el tabasqueño, decidieron su voto en la intimidad de la casilla. También jugaron un papel preponderante los que «ya estábamos hasta la madre» de la insultante corrupción institucionalizada de los priistas y los miles de muertos regados por todo el territorio nacional, a dos años estos grupos ¿volverían a votar por los morenos?

Otros factores medulares fueron la construcción de una incansable campaña política de Andrés Manuel López Obrador, sus recorridos por todo el país promoviéndose, incluso en tiempos no electorales, eso sí, nunca quedó claro con qué recursos, ni entregó cuentas a nadie, y si se le pedían, inmediatamente la descalificación.

Al mismo tiempo y por lo menos desde el 2005, inició otra apuesta que le resultó bien para sus fines perversos, la división social que sembró en un terreno fértil por la incapacidad de los gobiernos del PRI y del PAN, odio entre los mexicanos, así López dinamitó los sexenios de Calderón y de Peña -ellos hicieron mal las cosas, pero esa es harina de otro costal-, entonces sacó a la calle a sus fuerzas para mostrar el musculo, se proclamó presidente legítimo, mandó al diablo a las instituciones que curiosamente terminaron por avalar y legitimar su triunfo en el 2018.

Ese en términos muy generales es López Obrador, el intransigente que celebró dos años de su triunfo, de llegar al Ejecutivo y tener las riendas del Legislativo, de buscar someter al Poder Judicial, de enmascarar la libertad de expresión, de denostar, de mentir, de ser inmoral al mantener cercanos a personajes impresentables de regímenes anteriores, de solapar a quienes cometen actos de sospechosos simplemente porque él los respalda, perdona y exalta orgulloso.

No hay evidencia de que esto sea un cambio de régimen, no hubo derrota al sistema porque López es parte de lo mismo, es el sistema de siempre con los rostros de siempre. El quitar pensiones a los ex presidentes, vender el avión -eso nunca pasó-, encarcelar a quienes quebrantaron el erario y le hicieron daño a la nación -eso está por verse-, parar el aeropuerto por capricho, programas asistenciales discrecionales -algunos como a los adultos mayores es justicia-, es solo redirigir los recursos, insisto no hay cambio ni derrota al sistema.

La corrupción sigue igual porque no han terminado de barrer las escaleras, con una secretaria de la Función Pública que no es transparente. Un impresentable con múltiples propiedades como Manuel Bartlett. O que tal los contratos a las empresas de Zoé Robledo director del IMSS. Si no es suficiente ahí está Ana Gabriela Guevara y la supuesta corrupción. O… una fan despachando en la Comisión de Nacional de Derechos Humanos. Marcelo Ebrard y el escándalo de la Línea Dorada del Metro.

Pero mejor luego le seguimos.

Entre Palabras

Quien se encuentra contra las cuerdas es Donald Trump, en ninguna encuesta aparece en primer lugar en los estados clave para ganar una elección. ¿Vale la pena que López lo visite? O… ¿De plano el macuspano ya decidió por él?

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.

Hasta la próxima.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest