Se decía régimen democrático,

pero en realidad era el gobierno

de un solo hombre.

Tucídides

Por Efraín Moreno Arciniega

Históricamente, la muerte de Sócrates, se ha considerado desde siempre, como una mancha de la democracia.

Estamos hablando del año 399 a.c. Prácticamente de los inicios de este régimen de gobierno para el mundo. Es la Grecia de la antigüedad clásica; y más propiamente es Atenas.

Analizar las circunstancias que rodearon a la muerte de Sócrates, es un ejercicio que puede resultar interesante por los referentes históricos que de allí derivan respecto a la permanente controversia que se ha dado entre cualquier poder y sus críticos.

Uno de los puntos importantes a reflexionar sobre este acontecimiento, es lo que históricamente se ha señalado sobre la muerte del “tábano de Atenas”:

A Sócrates lo mata un régimen de gobierno ateniense que se declaraba demócrata. Pero que, en la práctica, dicho gobierno no soportó la crítica de sus opositores, entre los que estaban los Sofistas y el mismo Sócrates; y que termina por perseguir y matar a sus opositores.

¿Por qué se dice que el gobierno que mata a Sócrates era demócrata?

Porque hay que recordar, que un año antes de la muerte de Sócrates, Atenas padeció durante casi un año, un gobierno conocido como “El Gobierno de los Treinta Tiranos”; el cual, como su nombre lo dice, se caracterizó por matar a todo aquel que no simpatizara con este gobierno; por perseguir y exiliar a todos los ciudadanos demócratas de Atenas; y por confiscar bienes de los hombres ricos de Atenas.

Hartos de dicho gobierno, los atenienses se rebelan e instalan un gobierno demócrata en Atenas, que fue el que finalmente decide matar a Sócrates.

Paradojas de la historia: a Sócrates no lo mata el gobierno de los treinta tiranos; pero sí lo mata un gobierno que se suponía era demócrata.

El poder ateniense acusó a Sócrates de dos cosas que nunca pudo probar:

Ofender a los dioses griegos.

Y corromper a la juventud griega.

Nunca el gobierno de Atenas pudo probar dichas acusaciones. Pese a todo la sentencia fue la muerte para Sócrates obligándolo a tomar la cicuta.

La verdadera razón de la muerte del filósofo fue su posición crítica frente al poder.

Sócrates fue, efectivamente, un crítico de todas las oligarquías que gobernaron en Grecia; incluyendo a las que gobernaron con el discurso de democráticas; posición, que parece ser hasta ahora, ningún grupo en el poder soporta; sean estos de izquierda o de derecha; fascistas o comunistas; cristianos o musulmanes; y hasta supuestos demócratas.

Basta revisar lo que ha sido el desarrollo político de las sociedades en el mundo para llegar a esta conclusión.

Las oligarquías en el poder, podrán argumentar mil cosas para negar la crítica en su contra:

Corruptor de jóvenes; como le dijeron a Sócrates.

Enemigos del cristianismo; con lo que la iglesia de Roma justificó las cruzadas.

Alteradores del orden social; la justificación de Porfirio Díaz para perseguir y matar a sus adversarios.

Comunistas, el señalamiento de los franquistas a los republicanos en España.

Enemigos del régimen comunista; con la que Stalin persiguió y mató a miles de sus opositores.

Enemigos de la Revolución Bolivariana; la justificación del actual gobierno de Venezuela para acallar todo tipo de disidencia.

Enemigos de la Cuarta Transformación; hoy en México.

La verdad es que las oligarquías en el poder, ninguna de ellas, por lo que la historia nos señala, soportan las críticas.

Sin embargo, pese a toda esa oposición de todo grupo en el poder a sus críticos, el pensamiento divergente ha salido siempre adelante.

Es muy difícil escuchar una idea contraria a la forma de pensar de uno mismo, pero esas ideas contra nuestra voluntad, existen.

Como lo señalara George Orwell:

“Si en algo consiste la libertad, es decirle a los demás lo que no quieren escuchar”.

¡Un saludo para Todos!

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